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Egipto sigue avanzando hacia el caos

 
 

Egyptian protesters and some riot policemen gesture to stop clashes near the interior ministry in downtown Cairo on February 3, 2012. A second day of clashes with Egyptian police left two protesters dead as anger against the ruling military boiled over amid fury at the deaths of 74 people in football-related violence. AFP PHOTO/MAHMUD HAMS (Photo credit should read MAHMUD HAMS/AFP/Getty Images)
Egyptian protesters and some riot policemen gesture to stop clashes near the interior ministry in downtown Cairo on February 3, 2012. A second day of clashes with Egyptian police left two protesters dead as anger against the ruling military boiled over amid fury at the deaths of 74 people in football-related violence. AFP PHOTO/MAHMUD HAMS (Photo credit should read MAHMUD HAMS/AFP/Getty Images)
MAHMUD HAMS / AFP/Getty Images

EFE

Egipto dio el viernes un paso más hacia el caos que ya domina las calles del centro de la capital, totalmente fuera de control, en los graves enfrentamientos entre cientos de manifestantes y la policía, pese a los llamamientos impotentes de las autoridades a la calma.

La ira desatada el pasado miércoles tras la tragedia del estadio de Port Said, donde murieron 74 personas, no disminuye con el paso de las horas; más bien al contrario.

Los hinchas radicales del club Al Ahly, uno de los equipos implicados en la batalla de Port Said, son la punta de lanza de los manifestantes que se enfrentan con fiereza a las fuerzas de seguridad, que responden con abundante material antidisturbios.

La escalada de la violencia llevó a los jóvenes a prender fuego a la sede de los servicios de impuestos inmobiliarios, un importante edificio administrativo situado en la confluencia entre las calles Mohamed Mahmud y Mansur, epicentro de los choques.

Armarios y escritorios de la sede gubernamental fueron utilizados como barricadas improvisadas después de que el edificio fuese tomado al asalto.

Los disparos de gases lacrimógenos, pelotas de goma y balines provocaron efectos devastadores entre los manifestantes, cuatro de los cuales murieron durante la jornada, dos de ellos en la ciudad de Suez.

Según el Ministerio egipcio de Sanidad, más de mil personas resultaron heridas el viernes, de las cuales 211 son policías.

A diferencia de otras ocasiones, como sucedió el pasado noviembre, la retaguardia de los enfrentamientos, la emblemática plaza Tahrir, no se ha volcado de forma masiva en apoyar a los manifestantes.

La vanguardia de las manifestaciones está compuesta por cientos de ultras airados y deseosos de venganza, en muchos casos sin un discurso político definido y con cierta inclinación hacia la violencia nihilista.

Las banderas del Ahly en primera línea muestran que los deseos de venganza por parte de los más exaltados son firmes, y se unen a las reivindicaciones políticas que mantienen los acampados en Tahrir.

Pese a la violencia, en Tahrir, que se encuentra a unos 300 metros del Ministerio del Interior, siguen instalados muchos puestos de palomitas, té y pinturas con los colores de la bandera egipcia.

Incluso en la calle Mohamed Mahmud, cerca de un gran muro de cemento que instalaron las autoridades en los disturbios del pasado noviembre, unos comerciantes tratan de vender bocadillos y pañuelos palestinos.

Un ultra del Ahly que se hace llamar Shinguma explicó a Efe que vivió en primera persona los dramáticos sucesos de Port Said, donde murieron cuatro amigos suyos.

“Si estamos hoy aquí es en protesta por la masacre de Port Said pero, sobre todo, porque en un año no ha cambiado nada y la Junta Militar es como el régimen de Mubarak, está todo bajo su control”, dijo.

El Nuevo Herald

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