Tampa -- La mayor parte del mundo político todavía comentaba la victoria de Mitt Romney en la primaria de la Florida, cuando Ashley Walker se levantó de su asiento una mañana de la semana pasada para dirigirse a un salón lleno de los directores en el terreno de la campaña de Barack Obama en este estado, reunidos en la Universidad de Tampa.
Necesitamos buscar la excelencia todos los días. Cada día, cuando nos levantamos, necesitamos pensar en qué podemos hacer para ganar los 29 votos electorales de la Florida para el presidente Obama, dijo Walker, directora para la Florida de Organizing American.
Para los aliados de Romney, que presumen de tener cinco personas a tiempo completo una fracción de lo que Obama ya tiene en la Florida y una organización de base que se dedica en lo fundamental a enviar por correo volantes a los votantes ausentes, el escenario en Tampa debe ser intimidante. Hace cuatro años Obama ganó la Florida con el mayor esfuerzo de movilización visto en el estado. El de este año podría ser todavía mayor.
Nunca ha habido una operación de esta envergadura en la Florida a 10 meses de una elección, ni en una [campaña] presidencial, ni en una campaña para gobernador. Pero vamos a crecer, dijo Walker a los reunidos. Dentro de poco vamos a estar en una posición en que el único lugar que podremos hacer talleres de capacitación es en un salón de baile.
Pero es posible que Obama necesite a todas esas personas para ganar de nuevo el estado. Nueve meses antes del día de las elecciones, varias señales le vaticinan al Presidente una difícil batalla en el estado donde podría desarrollarse la lucha política más caldeada del país.
La economía. Obama ya no es la cara nueva del cambio que hacía campaña para sustituir a un presidente poco popular. Ahora es el titular que aspira en un estado con casi un 10 por ciento de desempleo y donde casi la mitad de los dueños de viviendas deben más de lo que valen sus viviendas. Las señales apuntan a una recuperación constante sostenible de la economía estatal, pero pocos economistas vaticinan una mejoría significativa de aquí a noviembre.
Dinero. Hace cuatro años, Obama ganó la Florida con menos de tres puntos porcentuales después de haber gastado más que John McCain en proporción de dos a uno. Los pronósticos de que los demócratas podrían tener una ventaja financiera abrumadora en el 2012 parecen cada vez menos probables.
Los llamados Comités de Acción Política (PAC), que pueden aceptar donaciones ilimitadas de campaña de las empresas, sindicatos e individuos, están reduciendo significativamente la ventaja de recaudación de Obama. Los PAC opuestos a Obama están superando a sus contrapartes demócratas en la recaudación de fondos.
Inscripción de electores. Los demócratas de la Florida presumieron durante más de un año antes de las elecciones del 2008 de su ventaja en la inscripción de electores.
Pero esa ventaja demócrata ha caído más de 30 por ciento desde noviembre del 2008, a unos 470,000 electores inscritos. Cada voto importa en una elección cerrada y abundan señales de mal agüero para los próximos nueve meses de Obama.





























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