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Poder de los electores enfrenta fuerza de millonarios influyentes

 

Ante esa realidad los votantes frustrados disminuyen su participación

EFE

La contienda presidencial en EEUU confronta el poder de millones de votantes contra el de influyentes millonarios como los conservadores Sheldon Adelson o los hermanos David y Charles Koch, detrás de varias campañas republicanas.

El propio Newt Gingrich, que intentaba el sábado recuperar la iniciativa en los “caucus” (asambleas) de Nevada tras su derrota en Florida frente a Mitt Romney el martes, asegura que la opción está entre “el poder del pueblo” y “el poder del dinero”.

Gingrich se refiere a la amplia ventaja de organización y copiosos fondos de Romney en su apuesta por llegar a la Casa Blanca.

El “Super PAC” (“comité de acción político” independiente) “Restore our Future”, que apoya a Romney, ha recibido dinero de banqueros, inversionistas y empresarios que, en su conjunto, dieron más de 30 millones de dólares en el 2011, según la Comisión Federal Electoral (FEC, en inglés).

Gracias a cambios en las leyes de financiación electoral en el 2010, que eliminaron las restricciones de donaciones corporativas y sindicales en comicios federales, tres de esos donantes, todos inversionistas en fondos de alto riesgo, dieron un millón de dólares cada uno.

Los hermanos Koch han estado detrás del grupo conservador “Americans for Prosperity”, que ha lanzado una campaña publicitaria nacional de $6 millones para pintar al presidente Barack Obama como un líder corrupto.

El gobernador de Texas, Rick Perry, abandonó la contienda el pasado 19 de enero pero, desde el 2001, había amasado donaciones de millonarios.

Mientras, Gingrich ha encontrado en Adelson, un magnate de los casinos de Las Vegas a un importante padrino, quien ha donado 10 millones de dólares al grupo “Winning our Future”, el “Super PAC” que respalda al ex presidente de la Cámara de Representantes.

La vasta fortuna de Adelson, un viejo y leal amigo de Gingrich, le llega como un “salvavidas” y su ayuda podría ser aún más valiosa en los “caucus” de Nevada, debido a su extensa red de conexiones políticas y su influencia en la economía estatal.

Con una fortuna de $21,500 millones, Adelson, de 78 años, ocupa el puesto “número ocho” entre los más ricos de EEUU, un puesto detrás de George Soros, según la revista Forbes.

Está por verse si, tal como alteró con sus inversiones los paisajes en Las Vegas y Macao (China), podrá devolver a Gingrich el impulso logrado con su victoria en Carolina del Sur el día 21 y que perdió en Florida.

Será un factor clave de cara al llamado “Super martes” el 6 de marzo, cuando diez estados celebrarán primarias o “caucus”, el día en que están en juego más delegados para la convención republicana en agosto. Se requieren 1,144 delegados para alzarse con la candidatura presidencial republicana.

En declaraciones a Efe, el analista político de la Universidad de Virginia Larry Sabato señaló que “nunca ha habido una elección presidencial en la que los ricos en ambos lados no hayan jugado un papel desproporcionado”.

La contienda de 1976 entre el republicano Gerald Ford y el demócrata Jimmy Carter, a raíz del escándalo de Watergate, “es quizá la elección más limpia, porque ambos tuvieron mucho cuidado en cómo recaudaban fondos y de dónde”, señaló Sabato, director del Centro de Política de la universidad.

En el 2012, Gingrich, Romney y el ex senador Rick Santorum cuentan con “unos cuantos ángeles” pero Obama “también absorbe con aspiradora el dinero de grupos de intereses especiales, así es que la culpa recae sobre los dos bandos”, enfatizó.

“No es un panorama alentador pero la ley, respaldada por el Tribunal Supremo, lo permite. Eso cambiará cuando surja un gran escándalo que obligue a una reforma”, puntualizó.

Las donaciones millonarias a raudales contrastan con la frustración de los votantes que, al no sentirse plenamente representados por la clase política, han disminuido su participación en las urnas.

Según los observadores, sería un milagro que Gingrich consiga la candidatura porque aunque los republicanos no están fascinados con Romney, la mayoría de ellos no ve con aprensión su candidatura.

Eso no quita que Gingrich, con la ayuda de Adelson y sus bolsillos profundos, pueda ganar otras primarias y seguir aguando la fiesta a Romney.

El Nuevo Herald

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