PANAMA -- La policía antidisturbios utilizó gases lacrimógenos el domingo para despejar los bloqueos establecidos desde inicios de semana por indígenas en la carretera Panamericana, y se informó de un indígena muerto de un tiro.
Uno de los dirigentes de la protesta, Liborio Miranda, dijo por teléfono que Jerónimo Montezuma, un indígena de 26 años, murió al recibir un balazo en el pecho en el sector de San Félix, provincia de Chiriquí, donde se encontraba el grueso de los manifestantes que rechaza concesiones mineras en sus tierras.
El ministro de Seguridad, José Raúl Mulino, dijo en declaraciones al canal de televisión TVN que esa persona fue llevada a un hospital de San Félix y que “no conocemos la causa de su muerte”, aunque el ministro de Salud, Franklin Vergara, señaló posteriormente que esa defunción se dio “aparentemente por herida de bala, (lo) que está por determinar”.
Mulino informó que al menos cuatro policías fueron heridos levemente por piedras lanzadas por los indígenas durante la acción de despeje, mientras que los medios locales reportan indígenas heridos por disparos de perdigones.
Miranda también aseguró que los indígenas indignados quemaron el cuartel policial de San Félix, que en ese momento estaba sin presencia de agentes. San Félix se ubica a 400 kilómetros al occidente de la capital.
“Fue un ataque cobarde”, señaló Miranda, en alusión a la decisión del gobierno de despejar los bloqueos. Miranda dice integrar el Congreso Tradicional, que es la máxima autoridad en la comarca Ngobé Buglé, la tribu que decidió comenzar los bloqueos desde inicio de semana.
Mulino confirmó la quema del cuartel. También aseguró que el tránsito “comienza a fluir” en los tramos cerrados.
Por órdenes del gobierno y por razones de seguridad, las comunicaciones a través de teléfonos móviles fueron cortadas en esa zona occidental y fronteriza con Costa Rica, confirmó Mulino.
Más temprano, el ministro de Seguridad informó que la operación policial comenzó a las 6 de la mañana después de que no fructificaran llamados al diálogo y los dirigentes indígenas mantuvieron su postura de continuar los bloqueos.
La policía utilizó equipos pesados, como tractores, para quitar de la carretera pedazos de tronco, piedras y otros objetos colocados por los indígenas, quienes tras la incursión huyeron a los montes en medio de la humareda dejada por los disparos de las bombas lacrimógenas, según mostraban imágenes de la televisión local.
“Lo que el gobierno ha conseguido es despertar las abejas. Muchos compañeros indígenas están saliendo de sus casas y campos para sumarse a las protestas”, dijo Miranda. “El mensaje que le manda la dirigencia a (el mandatario Ricardo) Martinelli: Para nosotros ya no es presidente de Panamá”.
Mulino dijo que los bloqueos se habían convertido en “una situación insostenible”.
Las protestas en varios puntos de la carretera en la provincia de Chiriquí dejó varados a viajeros centroamericanos que se desplazaban en autobuses, mayormente de la vecina Costa Rica. También hubo bloqueos en las provincias de Veraguas y Bocas del Toro, vecinas de Chiriquí.





























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