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Hollywood

Acosador enamorado no le perdía la vista

 
 

Felix Joel Velazquez
Felix Joel Velazquez
Cortesía / Policía de Broward

Sun Sentinel

Félix Velázquez, hallado culpable de acoso, esperaba que el plan de secuestrar a su ex novia tuviera un final feliz: la reconciliación.

Así que planeo la Operación Puntadas, un plan loco y meticuloso de 23 páginas, fotos, detalles personales y el guión para el secuestro de la Dra. Teresa Duncan, a quien acosó tres años antes, por lo que fue a la cárcel.

Pero si algo salía mal, Velázquez dijo que estaba dispuesto a matar a la joven y hermosa doctora, según un detective encubierto de la Policía de Broward que Velázquez pensaba era su cómplice.

Velázquez cumplió dos años y medio de prisión por acoso con agravantes e infringir una orden de restricción que le impedía acercarse a menos de 500 pies de Duncan en el 2008.

Pero los registros del tribunal muestran que eso no evitó que Velázquez, quien alegaba ser agente de la CIA y ex sargento del Ejército de Estados Unidos que se entrenó en la selva.

Mientras estaba preso, orquestó un plan para secuestrar a Duncan, pediatra del Hospital Infantil Joe DiMaggio en Hollywood. Cuando lo liberaron, se dedicó a trabajar en su computadora y trazó un plan con una cantidad enciclopédica de detalles sobre la rutina diaria de la doctora, su apariencia, amistades y las rutas que tomaba para ir al trabajo, según evidencia del caso penal en su contra.

Velázquez pidió a un antiguo compañero de celda que lo ayudara a secuestrar a Duncan en el estacionamiento del hospital, que la drogara y la detuviera en un almacén, dicen los detectives. La misma pandilla entonces haría parecer que había secuestrado a Velázquez también, dejándolos solos a los dos, pediría un rescate de $9,000 por Duncan y los llevaría a un hotel.

“Velázquez, haciéndose pasar por víctima, entonces intentaría reconciliar la relación y convencerla de que no lo denunciara a las autoridades”, escribieron los detectives en su reporte.

Afortunadamente para Duncan, el ex colega de celda se alarmó con el plan y se asustó cuando Velázquez se presentó en su casa de improviso.

El hombre entonces fue a la Policía de Broward y juntos crearon un plan para controlar la situación.

Cuando los detectives le contaron a Duncan sobre el plan de Velázquez, la doctora dijo que era el episodio más atemorizante en una larga historia de acoso que comenzó con una breve relación.

“Yo estaba asombrada, muy molesta, muerta de miedo, y contenta de que las autoridades me ayudaran”, dijo Duncan a los detectives después de enterarse del plan de secuestro. Y acordó ayudarlos.

Velázquez está en prisión y se ha declarado inocente de varios cargos, como confabulación para secuestrar, acoso con agravantes y violación de libertad condicional. Su abogado, José Izquierdo, dijo: “Es muy pronto todavía. Hay muchas cosas por hacer”.

A través de su abogado, Steven Osber, Duncan declinó comentar porque el caso de intento de secuestro contra Velázquez todavía no ha ido a juicio.

Duncan, que ahora tiene 40 años, conoció a Velázquez, que ahora tiene 45, en una actividad de recaudación de fondos de Pet Set a favor de la Humane Society de Broward en diciembre del 2007. Velázquez era planificador financiero empresarial y vivía en Fort Lauderdale, posteriormente en Greenacres.

Los dos se vieron varias veces y rompieron relaciones, pero un juez puso fin a todo el 25 de abril del 2008 cuando Velázquez rompió un vidrio y dejó un hueco en el dormitorio de casa de la doctora durante una discusión la casa de Miramar donde ella vivía entonces.

Duncan solicitó poco después una orden de restricción pero el acoso no se detuvo, escribió la mujer.

“Sobre la base del comportamiento reciente del Sr. Velázquez, combinado con sus incidentes previos y comportamiento extraño, no me siento segura”, escribió Duncan en documentos judiciales en junio del 2008. “El Sr. Velázquez sigue importunándome continuamente y seguirá haciéndolo hasta que se tomen medidas”.

Velázquez usó un programa informático especial para enviar a Duncan mensajes de texto y llamara por teléfono como si fuera del propio aparato de la doctora, muestran los registros. Los mensajes de texto alegaban que él estaba en casa de ella y durmiendo a su lado mientra en realidad la mujer estaba fuera de casa.

En otra ocasión, se sentó detrás de la casa de ella con un anillo de compromiso, muestran los registros. En la puerta de la casa dejó preservativos y una frasco roto de colonia.

El Nuevo Herald

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