Washington -- Sentado en su banca en la iglesia católica de St. Louis en Miami un domingo reciente, el senador Marco Rubio escuchó la misma homilía que los demás fieles a quienes las autoridades eclesiásticas nacionales han pedido que contacten a sus legisladores sobre el uso de los contraceptivos.
El senador republicano presentó la semana pasada un proyecto de ley que elimina parte de la ley de servicios médicos del presidente Barack Obama que exige a algunas instituciones religiosas ofrecer a sus empleados contraceptivos y servicios de planificación familiar como parte de su cobertura médica.
Me agrada que alguien está prestando atención cuando leen esas cartas, bromeó el arzobispo Thomas Wenski, cabeza de la Arquidiócesis de Miami, y quien envió copias en español e inglés a sus sacerdotes para que las leyeran el domingo.
Rubio, que es católico, siempre se ha opuesto al aborto, incluso cuando era legislador estatal. Pero en semanas recientes ha surgido como uno de los combatientes nacionales más destacados en la explosiva batalla política y cultural sobre que tipo de servicios médicos se debe ofrecer a las mujeres.
Su liderazgo en este tema tiene de trasfondo un debate nacional esta semana: la decisión de la organización caritativa Susan G. Komen For the Cure, de eliminar y reanudar tras numerosas protestas las donaciones para pruebas de detección de cáncer del seno a la entidad Planned Parenthood.
La semana pasada Rubio fue el orador principal en el banquete anual de la Susan B. Anthony List, una organización política que ayuda a candidatos a cargos electos que se oponen al aborto, y presentó un proyecto de ley que contempla que las instituciones religiosas estén exentas de cumplir la exigencia de los contraceptivos. Rubio ha expresado anteriormente que votaría a favor de eliminar la financiación a Planned Parenthood, que recibe fondos federales para ofrecer servicios médicos a hombres y mujeres pobres. La organización ofrece servicios de aborto, a lo que se oponen los grupos conservadores.
Hasta ahora Rubio cuenta con el apoyo de 20 copatrocinadores republicanos en el Senado para la Ley de Restauración de la Libertad Religiosa. La versión de la iniciativa en la Cámara de Representantes, dominada por los republicanos, tiene más probabilidades de aprobarse que en el Senado, controlado por los demócratas.
Rubio defendió el proyecto de ley el viernes en una columna de opinión en el diario The New York Post.
Desde un punto de vista práctico, esto obligará a las organizaciones católicas a tener que tomar una decisión inaceptable: pasar por alto un principio clave de su fe o no ofrecer ningún seguro médico a sus empleados y tener que pagar una multa federal por infringir el mandato de la ley de servicios médicos de Obama a los empleadores, escribió Rubio. Como estadounidenses, todos debiéramos estar horrorizados ante un gobierno activista tan abrumador y tan obsesionado con imponer mandatos al pueblo estadounidense que fuerza tal opción a las instituciones religiosas.
Al defender su política, el gobierno de Obama señaló que ofreció a las instituciones religiosas un año adicional para cumplir la norma. que exige que la mayoría de las pólizas de seguro médico emitidas después de agosto paguen servicios contraceptivos. Las inglesias individuales que sólo sirven a un grupo pequeño de personas con creencias similares también pueden solicitar exenciones, indicó la Casa Blanca.





























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