Cuando él y su hermana melliza eran amarrados por las muñecas y los tobillos en la bañera de su casa en el oeste de Miami-Dade, Jorge Barahona, el padre adoptivo de Víctor Barahona, les echaba por encima agua helada o cloro.
Algunas veces, Jorge Barahona le tapaba la cabeza con una bolsa de plástico al niño de 10 años, y le impedía respirar hasta que casi se desmayaba.
Una vez, el hombre le pegó con goma los ojos del niño y en otra ocasión lo obligó a comerse una cucaracha.
A la hora de las comidas, Victor y Nubia, su hermana melliza, sólo comían pan y leche, tal vez una vez a la semana en la bañera, mientras los demás niños comían picadillo, arroz y frijoles.
Cualquier sobra de la comida buena iba a parar al perro de la familia.
Estos son los recuerdos de las torturas que Víctor Barahona le relató a la persona que lo cuidó en los meses que pasaron desde el arresto en febrero del 2011 de Barahona y de su esposa Carmen.
La Fiscalía Estatal del Condado Miami-Dade busca la pena de muerte para Jorge y Carmen Barahona, acusados de haber asesinado a Nubia, de 10 años, y haber torturado a Víctor. Los fiscales han dicho que ambos golpearon, privaron de alimento y torturaron a los mellizos durante meses en la casa en que vivían en el oeste de Miami-Dade.
El cadáver descompuesto de Nubia, empapado en productos químicos, fue descubierto el Día de San Valentín del 2011 en la parte trasera de la camioneta de Jorge Barahona en la autopista s I-95 en West Palm Beach. También bañado en productos químicos, Víctor fue hallado vivo pero gravemente lesionado.
Jorge Barahona fue encontrado desmayado no lejos del lugar donde estaba el vehículo.
El lunes, los fiscales de Miami-Dade dieron a conocer la declaración grabada de la encargada de cuidar a Víctor, Katia García, en donde la mujer le contó a los detectives del caso el sufrimiento del niño y los espeluznantes relatos de las torturas a las que el hombre sometió a los mellizos.
García señaló los detalles con los que Víctor contó los abusos que sufrió, pero a la hora de relatar lo ocurrido a su hermana, el niño no pudo, absolutamente afectado por la agonía.
Tartamudeaba cuando hablaba. No podía terminar las frases, le dijo García a los investigadores en la declaración que les entregó en junio del año pasado. Tenía un tic nervioso en los ojos. Y la boca le temblaba. No quería hablar sobre lo que tuvo que sufrir su hermana.
Víctor estuvo ingresado en el hospital varias semanas antes de mudarse con García, que lo estuvo cuidando un tiempo. En la actualidad, el pequeño vive con un tío en Texas. La fiscalía no ha dado a conocer públicamente las declaraciones de Víctor a la policía, de modo que las declaraciones de García son el testimonio más fehaciente de las torturas que se cree sufrieron los mellizos en la casa de los esposos Barahona.
Meses después del incidente, los efectos del sufrimiento de Víctor eran evidentes, le dijo García a los detectives de la policía de Miami-Dade.
El niño había pasado tanta hambre que se atragantaba con la comida al principio de su nueva vida.
No quería comer con cubiertos, dijo García. Comía con la boca abierta y no se lavaba las manos.
Los recuerdos de los abusos que pasó regresaban a su mente de forma espontánea, impulsados por sucesos cotidianos.
En una ocasión, Víctor se percató que García se ponía unas pestañas postizas, y recordó cómo sus propias pestañas se le cayeron luego que Jorge Barahona le pegó los ojos con goma. En otra, Víctor vio al esposo de García llenar una jarra con hielo y recordó las sesiones de tortura en la bañadera.
Las cosas que le narró a García fueron hechos calculados y de gran crueldad.
Cuando Nubia desapareció, Jorge Barahona le dijo al niño que su hermana se había mudado.
El día del cumpleaños de los dos hermanos, Víctor pasó un día muy malo y lloró varias veces, dijo García.
Después García agregó: Él la extraña mucho y piensa en ella.
El lunes, el abogado defensor de Jorge Barahona no pudo ser localizado para conocer sus comentarios.





























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