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Frustración por demora en obra en Hialeah

 
 

Manny Domínguez, dueño de Lake Auto Center, está entre los dueños de negocios molestos por la demora de la construcción en la avenida 84 en el oeste de Hialeah.
Manny Domínguez, dueño de Lake Auto Center, está entre los dueños de negocios molestos por la demora de la construcción en la avenida 84 en el oeste de Hialeah.
Pedro Portal / EL Nuevo Herald

eflor@elnuevoherald.com

A un grupo de dueños de pequeños negocios les cuesta creer que el nuevo estadio de los Marlins, en La Pequeña Habana, esté a punto de ser inaugurado mientras que la remodelación de un tramo de menos de una milla de la calle 84, en Hialeah, no acaba de ser terminada.

“Esto es un relajo”, criticó Héctor Montalvo, propietario de Lakes Hialeah Paint & Body Shop, en el 700 de la calle 84 del oeste. “Ya no sabemos con quién quejarnos, a quién pedirle que por favor terminen esta obra. ¡No puede ser que estén terminando el estadio de los Marlins y esta calle siga así!”.

La renovación del tramo de esa vía, entre las avenidas 4 y 12 del oeste, comenzó en noviembre del 2009, cinco meses después de que empezara la construcción del estadio con capacidad para 37,000 asistentes y edificado en los 42 acres que antes ocupaba el Orange Bowl.

Sin embargo, luego de 26 meses de marchas y contramarchas, el grupo de propietarios de negocios en Hialeah sigue esperando que le devuelvan la calle.

Uno de los principales problemas es la falta de coordinación entre los supervisores municipales y la empresa H&J Paving Contractor, la contratista de Miami que ejecuta del proyecto, dijo el miércoles Manny Domínguez, dueño de Lakes Auto Center, un taller de mecánica en el 698 de la calle 84 del oeste.

Domínguez indicó que una muestra de ese problema ocurrió el martes, cuando se programó la instalación de una tubería de desagüe frente a su negocio. El trabajo no se pudo realizar debido a que los obreros encontraron dos bases de concreto de antiguos semáforos y una vieja estructura de concreto, al parecer de un antiguo drenaje, que debieron haber sido removidas durante la etapa inicial del proyecto.

Según Domínguez, los obreros volvieron a rellenar la zanja con tierra y arena y se fueron. Ese día, Domínguez, debido a las obras inútiles, debió mantener su negocio cerrado, con el servicio de agua cortado, por lo cual envió a sus trabajadores a casa.

“Ya no sabemos qué hacer, ¿llorar o reír? Es increíble lo que sucede aquí”, afirmó Domínguez. “Si hay un problema en mi negocio, yo doy la cara, yo resuelvo el problema. Pero con esta obra todos se echan la culpa y nadie asume responsabilidades”.

El alcalde de Hialeah, Carlos Hernández, declaró por medio de su jefe de despacho, Arnie Alonso, que convocará a una reunión de urgencia con representantes de H&J y de la compañía subcontratista Williams Paving para encontrar una solución definitiva al proyecto.

“El alcalde recorre todas las semanas esa calle y se encuentra fastidiado con lo que está pasando”, indicó Alonso. “Se va a buscar una pronta solución a este tema”.

Una representante de H&J aseguró el miércoles a El Nuevo Herald que la única persona autorizada a dar una explicación sobre el estado del proyecto es el dueño de la compañía, Humberto Lorenzo. Sin embargo, indicó que se encontraba fuera de Miami.

Alonso enfatizó que el proyecto se encontraba en la fase final y que, de acuerdo con informes que le entregó el miércoles el director del Departamento de Calles de Hialeah, Jorge Hernández, ya se había empezado la instalación de los drenajes cerca de la avenida 60.

Los trabajos en la calle 84 comenzaron el 2 de noviembre del 2009 a un costo de $3.9 millones, financiados por el Departamento de Transporte de Florida (FDOT). Dos meses después se inició otro proyecto en la misma calle: la relocalización de las tuberías de agua y alcantarillado a un costo de $1.6 millones, financiados por el Departamento de Agua y Alcantarillado de Hialeah. Esta fase, realizada por la empresa Acosta Tractors Inc., de Hialeah Gardens, fue culminada en octubre del 2010.

En agosto, tras una sesión del Concejo, Hernández se comprometió públicamente con los dueños de los negocios a que las obras serían culminadas a fines de octubre. Luego aseguró que sería en noviembre, antes de los comicios que ganó por amplia mayoría.

Hernández ha dicho que las quejas de los dueños fueron alentadas por opositores a su candidatura.

Domínguez indicó que el malestar de ese vecindario carece de una motivación política. El problema, agregó, es económico, debido a que el proyecto ha provocado el cierre de varios comercios y el despido de empleados. Añadió que esta semana deberá despedir a dos de los ocho mecánicos de su taller.

“Esto no es un asunto político”, subrayó Domínguez. “Nuestros bolsillos se han visto afectados, y ahora tengo que despedir a mi gente, por la falta de una cabeza que ponga orden en este proyecto”.

El Nuevo Herald

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