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Encuentran asesinado a joven desaparecido

 

msanchez@elnuevoherald.com

Hace un mes que los padres de Adrián López se despiertan a medianoche haciéndose la misma pregunta: “¿Por qué lo mataron?”

El 3 de enero, Amado y Bárbara López reportaron a las autoridades que su hijo, de 21 años, había desaparecido. Adrián, que nunca había dormido fuera de su casa en Richmond West, en Kendall, salió esa tarde a pasarla bien tras un duro día de trabajo como ajustador de seguros de autos.

“Siempre que salía llamaba a su mamá enseguida”, dijo Amado López el miércoles en una conferencia de prensa en la sede de la Policía de Miami-Dade. “Nos avisaba dónde estaba, respondía a nuestras llamadas”.

Esa tarde Adrián no respondió a más ninguna llamada. Dos días después las autoridades descubrieron su cadáver en su Chevrolet Silverado blanca a unas 12 millas de su casa, en la cuneta de la intersección de la Calle 280 y la Avenida 207 del suroeste, en las afueras de Homestead. Tenía varias heridas de bala en la cabeza.

“El cuerpo estaba en el lado del pasajero, con la espalda apoyada contra la puerta”, dijo James Hatzis, el detective de homicidios a cargo del caso. “Se habían llevado sus llaves y su teléfono móvil, y lo dejaron encerrado en el vehículo”.

Hasta el momento las autoridades no han determinado el motivo del asesinato, aunque están investigando varias pistas. Familiares de Adrián insisten en que no tenía enemigos y que salía poco de la casa.

“Lo que más le gustaba hacer era salir a comer con su novia e ir al cine”, dijo Bárbara López. “Tenía un corazón buenísimo. No se merecía esto”.

Hatzis dijo que la investigación ha confirmado las primeras paradas que Adrián hizo tras salir de su casa, en el 15332 de la Calle 171 del suroeste, cerca de las 2:30 p.m.

A las 3:30 p.m. fue al cajero automático de Bank of America en 10315 Hammocks Boulevard, donde sacó $180. El dinero no estaba en su billetera cuando la policía encontró el cuerpo.

Después llamó a su novia y a un amigo, citándolos para esa noche, según la policía.

A las 4:14 p.m. Adrián compró un transformador en una tienda de electrónica en el 13100 de la Avenida 87 del suroeste. Poco después llamó a su madre, avisándole que iba comer algo y luego regresaría a casa. Finalmente, a las 4:52 p.m., envió un mensaje de texto a un amigo, avisándole que llegaba a su casa en 10 minutos.

Hatzis dijo que un testigo informó haber visto una camioneta parecida a la de Adrián en una gasolinera Sunoco en el 26400 de Krome Avenue, entre las 4 p.m. y las 5 p.m. Según el testigo, Adrián estaba en el asiento de atrás. Dos hombres blancos estaban sentados delante. El chofer parecía tener unos 30 años y pesar unas 280 libras. El testigo agregó que el pasajero se bajó de la Silverado y entró a la gasolinera: un hombre delgado de unos veinte y tantos años , unos 6 pies de estatura y el pelo rojo, que le llegaba a los hombros. El hombre también tenía una barbilla larga y tenía una visera verde camuflaje con un dibujo de un venado.

Otro testigo informó haber visto la camioneta en la esquina de la Calle 280 y la Avenida 207 del suroeste entre las 5 p.m. y las 7 p.m. esa misma tarde. Según este testigo, un Ford Mustang rojo de los años 90 estaba estacionado al otro lado de la calle.

“Creemos que alguien lo secuestró amenazándolo con una pistola”, comentó Hatzis. “Estamos hablando con toda la gente con quien se pudo haber encontrado. Parece que era una persona buena, que no tenía enemigos. No hay nada que indique que tenía una disputa con alguien”.

El miércoles, el día en que Adrián habría cumplido 22 años, su familia pidió la ayuda del público para encontrar al asesino.

“Esto nos ha destruido la vida”, dijo Amado López. “Es el dolor más grande que uno puede tener en la vida”.

Se pide a cualquier persona con información que llame a Crime Stoppers de Miami-Dade al (305)-471-8477.

El Nuevo Herald

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