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Raúl Esparza

Raúl Esparza, Broadway en la palma de su mano

 

El artista creció escuchando temas de Beny Moré y bailó con Miami Sound Machine en los 70

smoreno@elnuevoherald.com

Raúl Esparza es la perfecta definición de un hombre de tres mundos. Es la estrella de Broadway que ha interpretado al Emcee de Cabaret, al Che de Evita y al Philip Salon de Taboo, y que trabaja en el festival Shakespeare in the Park como uno de esos actores que tienen a Nueva York en la palma de la mano.

Es también el hijo de exiliados cubanos que creció escuchando temas de Beny Moré en las fiestas familiares alrededor de la piscina en su casa del suroeste de Miami, y es uno de esos miamenses que en la década de 1970 estuvo en el histórico concierto de la Charanga 76 en el Miami Marine Stadium y que bailó con Miami Sound Machine en las fiestas de su escuela, la Belén Jesuit Preparatory School.

“Todo lo que he logrado en Broadway empezó aquí en Miami trabajando en obras en español, en Belén y en el Coconut Grove Playhouse”, recuerda Esparza que, camino a esta entrevista en las oficinas de El Nuevo Herald, se ha emocionado al ver su rostro en un cartel publicitario en la entrada del Knight Concert Hall del Adrienne Arsht Center.

“¡No sabes lo que representa regresar a tu casa y cantar las canciones que han formado parte de tu vida para un público que amas!”, expresa Esparza, quien mañana sábado ofrecerá en el Arsht Center un concierto en el que cantará las piezas más famosas de los musicales de Broadway y “la música de la época de mis padres”.

“Esa combinación no es fácil pero algunas de las piezas que voy a interpretar son de Stephen Sondheim, las cuales son muy similares a las armonías de un danzón”, comenta sobre el estilo de uno de los compositores más premiados de Broadway, letrista, entre otros, de West Side Story.

En el verano del 2010, Esparza, de 41 años, se presentó a teatro lleno en el Arsht en el espectáculo Babalú, dedicado a Desi Arnaz, donde compartió con sus hijos Lucie y Desi Arnaz Jr. y la estrella del teatro musical, Valarie Pettiford. Esta vez el actor y cantante, nominado a los premios Tony en todas las categorías posibles para un intérprete, trae su propio show, luego de presentarlo en el Lincoln Center de Nueva York.

Su propósito es recorrer con la música y la memoria el Miami en que se crió, bailando al son de Hansel y Raúl y con la Conga de Gloria Estefan y Miami Sound Machine.

“No soy un gran bailarín pero tengo el ritmo de ser hijo de cubanos. Mi abuela me enseñaba a bailar bolero y salsa. En la casa siempre estaban bailando en ruedas, y la verdad que era muy divertido. Yo no sabía que las fiestas norteamericanas no son tan divertidas como las latinas”, reconoce Esparza, que nació en Wilmington, Delaware, y se mudó a Miami cuando tenía ocho años.

“Tengo también varias piezas que son adaptaciones de Beny Moré y por eso voy a estar acompañado de músicos locales”, dice pensando sobre todo en Dolor y perdón, el bolero del Beny preferido por su abuela.

“Cada vez que lo oigo pienso en una fiesta en mi casa, en la piscina, en la que todos se ponían a recordar a Cuba”, dice Esparza, que siempre tiene anécdotas sobre su familia.

“Cuando les dije que iba a hacer del Che en Evita [en 1998], mi mamá me dijo: ¡Ni muerta! Y luego fueron a verme como 14 veces”, comenta Esparza, recordando que su abuelo, que había tenido diferencias con el Che Guevara en Cuba en los primeros años del castrismo, le dijo entonces: “Yo conocí a ese hijo de p… y ni cantaba ni bailaba”.

A propósito del revival del musical de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice que comienza en abril en Broadway, y que tiene a Ricky Martin en el rol del Che, Esparza comenta: “Creo que Evita siempre tiene algo que decir, porque no es sobre Eva Perón sino sobre lo que ocurre cuando la imagen de una persona se transforma de tal manera que un monstruo puede convertirse en un ídolo. Y en eso precisamente se convirtió el Che, por eso quise interpretarlo sembrando la duda en el público, para que se preguntaran: ¿He confiado en la persona equivocada?”.

El actor lleva cinco años preparándose para uno de los roles más importantes de su carrera, el del predicador milagrero de Leap of Faith, el musical basado en la película de 1992 protagonizada por Steven Martin, que llega al St. James Theatre de Broadway en abril.

“Es un hombre muy malo, que recibe la salvación al final, pero no la merece”, describe Esparza sobre su personaje, calificando el musical como una gran producción que traerá parte del público al mismo escenario. La música es de Alan Menken, ganador de ocho Oscar, y abarca los géneros gospel, rock and roll y country. • 

Raúl Esparza en concierto, sábado, 8 p.m., Knight Concert Hall, Adrienne Arsht Center, 1300 Biscayne Blvd., Miami. www.arshtcenter.org y (305) 949-6722.

El Nuevo Herald

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