Es posible que se haya preguntado alguna vez por qué las escuelas en la Florida no duran lo mismo que los edificios de otros lugares del país.
La edad promedio de los edificios escolares estadounidenses es de 50 años. En la Florida, es 26. En la Ciudad de Nueva York llega a 80.
Paul Abramson, consultor de Stanton Leggett & Associates en Mamaroneck, Nueva York, afirmó que en la primera parte del siglo XX se construían escuelas con materiales pesados, sólidos, concebidos para perdurar. Las secundarias en particular se diseñaban como monumentos a su ciudad o pueblo, explicó.
Después de la Segunda Guerra Mundial, las cosas cambiaron.
“La idea de la construcción de escuelas en los años 50, 60 y hasta los 70 era hacerlas enseguida”, afirmó. “Había más y más niños en camino, y nadie tenía tiempo de ponerse a pensar en lo que vendría después”.
Además, se introdujeron nuevos materiales, y los diseños no tuvieron en cuenta los costos de energía, ya que la gasolina era barata.
Los materiales dentro de los edificios —los equipos de aire acondicionado, los cielorrasos y las alfombras— tienen una vida útil de unos 20 años, según Irene Nigaglioni, arquitecta y planeadora de instalaciones escolares de PBK Architects y vicepresidenta del Consejo Internacional de Planeadores de Instalaciones Escolares, de Dallas.
Los edificios más nuevos, incluso los de los años 80, también necesitan ser remozados para acomodar la tecnología moderna, afirmó. “La manera en que se enseña ahora es completamente diferente de la manera en que se hacía entonces”.
A eso se debe sumar los elementos: el viento y el cálido aire del océano en el sur de la Florida pueden acelerar el deterioro. Después del huracán Andrew, el código de construcción en la Florida cambió, exigiendo más actualizaciones de las instalaciones escolares, explicó Sarah Matin, ingeniera de Horizon Engineering, en Maitland. Matin está poniendo al día la evaluación de la infraestructura de las escuelas de la Florida para la Sociedad Americana de Ingenieros Civiles. La evaluación anterior, en el 2008, dio notas de “C” tanto a Broward como a Dade.
¿Cuándo se debe dejar a un lado la renovación y reconstruir un recinto escolar a partir de cero?
Una regla simple es la del 65 por ciento, declaró Nigaglioni: “Cuando se está gastando el 65 por ciento o más del costo del edificio para renovarlo, tiene sentido echarlo abajo”.



























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