WASHINGTON -- Los aspirantes a la candidatura presidencial republicana comienzan el lunes una larga pausa de dos semanas en el calendario de elecciones primarias y asambleas partidarias, un descanso en la frenética contienda para ver quién desafiará al presidente Barack Obama en noviembre.
La puja ha incluido ambos tipos de comicios en 10 estados desde comienzos de año.
El ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney, favorito del aparato oficial del partido, lleva considerable ventaja en el número total de delegados a la convención nacional republicana en agosto.
Pero una sorpresiva jornada de victorias del ex senador de Pensilvania Rick Santorum ha hecho que Romney se esfuerce por elaborar un mensaje que repercuta en la base profundamente conservadora que se resiste a su candidatura.
El ex presidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich, quien pareció perfilarse como favorito después de ganar la primaria de Carolina del Sur, aprovechará este paréntesis para recaudar los fondos que tanto necesita.
Ron Paul, el libertario legislador de Texas con un grupo de seguidores reducido pero fiel, y que casi venció a Romney en las asambleas de Maine el sábado, planea seguir su campaña hasta el fin.
Romney ganó 39 por ciento de los votos en Maine contra 36 por cientode Paul. Santorum y Gingrich, que no hicieron un esfuerzo especial en el estado, recibieron 18 por ciento y 6 por ciento respectivamente.
Santorum dijo que esperaba la próxima tanda de primarias y se ha concentrado en Míchigan y Arizona. Se cree que Romney pasará buena parte de la semana tratando de cortejar a los donantes.
Romney viajaba a Arizona el lunes y su campaña prepara una ofensiva contra Santorum enMichigan. El padre de Romney, George, fue presidente de la ya difunta American Mortor Corp. y fue gobernador del estado antes de lanzar una infructuosa campaña presidencial en 1968.
Pero persisten dudas sobre Romney. En Maine, el 61 por ciento de los votantes seleccionaron a otro candidato en un estado vecino al del cual fue gobernador. Y su desempeño no fue tan bueno como en el 2008, cuando ganó 51 por ciento de las preferencias en Maine.
La ex candidata vicepresidencial Sarah Palin, una prominente voz entre los conservadores, manifestó que Romney debe trabajar para convencer a los votantes republicanos de que ha quedado atrás su “pasado bastante moderado”.





























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