Un seminario sobre Taiwán como modelo para el futuro de Cuba, que se celebró durante la mañana del sábado en la Casa Bacardí, sede del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano Americanos (ICCAS) de la Universidad de Miami, tuvo como patrocinadora a la Fundación por la Democracia de Taiwán (Taiwan Foundation for Democracy). La principal invitada para el almuerzo que clausuró la conferencia fue la honorable Ileana Ros-Lehtinen, presidenta de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de Estados
Unidos.
Ros-Lehtinen destacó las similitudes entre ambas islas, en historia, geografía y cultura. Separadas por un estrecho de 90 millas de un gran continente, están también en el centro de las rutas del comercio, una en el este y otra en el oeste, y ambas han sido foco de profundas crisis que han involucrado a Estados Unidos.
Taiwán “es un portaviones insumergible”, dijo la congresista, citando al general Douglas MacArthur, y Nikita Kruschev pensó en lo mismo sobre Cuba. La mayor diferencia es que Taiwán se ha democratizado después de un gobierno autoritario –el de Chiang Kai-shek– y Cuba sigue bajo el gobierno de los Castro. Desde la lucha contra el comunismo de Chiang Kai-shek y contra la invasión japonesa, este líder decidió instaurar una ley marcial en Taiwán por 39 años que comparó con la del terror en Cuba por más de 50 años, refiriéndose a las “damas de blanco”, esposas de los disidentes encausados en 2003, y comparándolo con un suceso de disidentes en Taiwán, en 1979.
Ros-Lehtinen condenó a la prensa “liberal” por actuar a veces como voceros de la propaganda cubana y buscó la solución de Cuba en algunos hechos históricos en Vietnam desde 1988, cuando el joven hijo de Chiang Kai-shek falleció, y fue sucedido por el presidente Lee Teng-hui, quien reformó la idea de un solo partido político y comenzó la democratización.
En Taiwán se habla chino y se sigue a Confucio, pero en China Continental, llamada la República Popular, hay un solo partido, el del gobierno comunista, por lo que Ros-Lehtinen abogó por un cambio en el sistema político de Cuba y no sólo un cambio económico, ya que Castro no es reformador y usará el modelo de China pero no el de Taiwán, donde fue un presidente quien comenzó las
reformas.
NATURALEZA DEL PROGRAMA
El programa estuvo integrado por dos mesas de conferenciantes especializados. Dieron la bienvenida el director de ICCAS, el doctor Jaime Suchlicki, y Ray H.W. Mou, director general de la Oficina Económica y Cultural de Taipei en Miami.
La modernización de Taiwán comenzó en la década de 1960 cuando a diferencia de Cuba, se disminuyó la concentración en la agricultura y textiles y se incrementó la industria técnica, de petroquímicos, metales y maquinaria, dijo Suchlicki. En 1995, ya eran el tercer productor del mundo en tecnología, de empresas medianas y pequeñas. Taiwán era pobre y ahora es rica y además democrática, lo que demuestra que se puede cambiar del control por un partido autoritario, como fue el de Chiang Kai-shek, yendo a la transición política pacífica, mientras se moderniza la



























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