Hace unos días participé en un seminario sobre meditación conducido por dos de las personas más reconocidas en este campo en los Estados Unidos; el Dr. Mark Epstein, psiquiatra y autor de varios libros, y Sharon Salzburg, co-fundadora de The Insight Meditation Society en Barre, Massachusetts.
La experiencia fue magnífica. Como muchos de ustedes, yo medito regularmente. Comencé a hacerlo hace 29 años cuando tomé mis primeras clases de yoga. Pese a ser una persona experimentada en la meditación, siempre encuentro que puedo aprender nuevas técnicas o maneras de desconectarme del mundo exterior, para conectarme más fácil y rápidamente con mi mundo interior.
Todos los seres humanos en el planeta, necesitamos, deseamos, ansiamos poder encontrar espacios de tiempo personal o individual. Tiempo sin interrupciones, distracciones, problemas, drama, preocupaciones, responsabilidades, proyectos que comenzar o terminar… En fin, espacios que nos faciliten conectarnos con nuestro Ser Interno, energía, Maestros, Angeles, Ser Supremo o cualquier otro ser en el que creamos.
Aprender a desconectarnos del ruido exterior no es tarea fácil. Estamos tan acostumbrados a estar conectados todo el día a nuestros equipos electrónicos y por ende nuestras familias y amigos, que para muchos el solo pensar desconectarse es una razón de peso y ansiedad para evadir la meditación.
Sin embargo, si podemos sobreponernos a esa limitación, encontraremos que la meditación practicada de forma consistente y disciplinada puede traer enormes beneficios para muchas personas. La salud física y emocional puede mejorar. Veamos, hay muchos estudios que confirman el uso de la meditación para controlar la alta presión arterial, los dolores de cabeza o migrañas, el estrés o tensión emocional, la ansiedad, ataques de pánico, el mal humor, los problemas de la piel, la incapacidad de quedar embarazadas, las palpitaciones, el insomnio…
Las personas que meditamos regularmente solemos ser más optimistas, lo que trae como consecuencia mejores estados de ánimo, un sistema inmunológico fuerte y eficiente y balance emocional. Gozamos de éxito en el trabajo y en la vida familiar y social. Poseemos una presión arterial normal, no sufrimos de inflamación y gozamos de calma, ya que generalmente estamos relajados.
Todos podemos meditar. Niños, adolescentes, adultos y personas en la tercera edad. No hay límites para ser exitosos en esta maravillosa actividad. Lo que sí se necesita es compromiso y disciplina con la práctica de la meditación. Para todos, esta será un reto. A nuestra mente le gusta estar ocupada todo el tiempo haciendo algo. Desde pequeñitos se nos refuerza el ser responsables y utilizar nuestro tiempo de forma productiva. Entonces cuando emprendemos la idea de meditar, desconectarnos e irnos a ese mundo de la energía y las posibilidades, nuestra mente se rebela. Como dirían los neuropsicólogos, hay que desarrollar una nueva ruta en el cerebro que nos facilite llegar allí, y eso, queridos lectores, puede tomar tiempo.
La limitación mayor es la inhabilidad de lograr desconectarnos con rapidez. Es entonces cuando muchos se decepcionan y dejan de intentar. Los invito a que sean persistentes, lo que les aseguro les traerá el éxito y la paz interior anhelada. •

























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