Nadie se confunde cuando escucha cantar a Dyango, igual que a José José, Camilo Sesto o Joaquín Sabina. Sus voces y estilos interpretativos son únicos, por lo que basta con una sola nota para que el público sepa a ciencia cierta quién es el cantante que está sonando en ese momento.
En el mercado estadounidense se dan los casos de Louis Armstrong, Frank Sinatra y Rod Stewart, pero a veces algunos artistas tienden a usar el mismo tono de voz y de interpretación de figuras ya consagradas, lo que muchas veces juran que no es intencional, pero no siempre es aceptado por los melómanos.
El salsero español Carlos Nuño es uno de esos ejemplos en los que sus canciones parecen haber sido cantadas por Julio Iglesias, quien en muchos casos las ha grabado con mucha anticipación, pero el talentoso cantautor y ahora productor disquero logró darse a conocer ante el público gracias a ese parecido que incluso ha llegado a hacer creer al público que el propio superastro madrileño decidió diversificarse.
Si uno va al sitio de videos musicales YouTube, se encuentra justamente con una muestra del material de Nuño, cantando igual que Iglesias sus éxitos Me va, me va, Abrázame y Quijote, entre otros temas, pero en tiempo de salsa con su orquesta La Grande de Madrid. Nuño ha hecho una carrera con estas composiciones y ha aprovechado al mismo tiempo para presentar temas originales.
Cuando uno escucha cantar en español al brasileño José Augusto, da la impresión de que el intérprete es Roberto Carlos, ya que ambos tienen en mismo tono de voz y el acento característico de los artistas provenientes del gigantesco país sudamericano cuando incursionan en la lengua de Cervantes. Sus versiones de Candilejas y Fascinación dejan esto en evidencia.
El cantautor salvadoreño Alvaro Torres surgió en el plano internacional en la década de 1980 cantando inicialmente muy parecido a Camilo Sesto, como sucedió con su famoso Mujer de nieve, pero el artista residente en Miami y autor de innumerables éxitos que han triunfado en su propia voz y en las de otros artistas de primera línea luego adoptó un estilo propio, con un fraseo muy particular que llevó a sus seguidores a olvidar que en sus comienzos trataba de seguir los pasos del cantautor español hoy prácticamente retirado en su mansión de Torrelodones, cerca de Madrid.
El grupo chileno Los Angeles Negros hizo historia a principios de la década de 1970 con un sencillo estilo en el que su cantante Germaín de la Fuente era acompañado por órgano, guitarra, bajo y batería, imponiendo éxitos como Y volveré, Mi niña y Cómo quisiera decirte, entre tantos otros, lo que llevó a una decena de otros conjuntos musicales a imitarlos. Así surgieron Los Pasteles Verdes y hasta Los Bukis. Incluso el propio De la Fuente formó tienda aparte, pensando que era el alma del grupo, pero no pudo repetir el éxito de la versión original estableciéndose en México. Hoy ya perdió la potente voz que lo hizo famoso y es sólo una figura nostálgica.
Algo similar ocurrió en Estados Unidos con Elvis Presley, quien rompió todos los esquemas interpretativos vigentes a mediados de la década de 1950 y tomó al mundo prácticamente por asalto para coronarse como “el rey del rock and roll” con temas como Heartbreak Hotel, Hound Dog y Don’t Be Cruel. Todavía no se había secado la pasta de sus primeros discos cuando el mercado había sido invadido por imitadores como Eddie Cochran y hasta los Beatles en el mercado anglosajón, así como el venezolano Enrique Guzmán y el argentino Sandro en el plano latinoamericano.
Siempre que se les pregunta a los veteranos del mundo de la música sobre el consejo que darían a los artistas jóvenes, su respuesta es que sean originales.•
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