LONDRES -- La escalada de tensiones por el diferendo iraní alimenta la preocupación sobre la oferta de petróleo, ya perturbada por la interrupción de la producción de Sudán del Sur, y debería seguir dopando los precios del barril pese a la desaceleración esperada de la demanda mundial, estiman los expertos.
La decisión de Teherán de interrumpir el suministro de crudo a Gran Bretaña y a Francia, pese a su bajo nivel, tuvo un efecto de advertencia en los mercados petroleros.
El Brent del mar del Norte subió el lunes hasta $121.15 por barril en Londres, mientras que el precio del light sweet crude superó los $105 en New York Mercantile Exchange (Nymex), sus niveles más altos desde mayo del 2011, en plena guerra de Libia.
“El anuncio fue muy simbólico, pero se ve a Teherán tomar la delantera y la escalada de las tensiones geopolíticas preocupa al mercado”, explicó Harry Tchilinguirian, analista de BNP Paribas, mientras que la eventualidad de ataques israelíes contra Irán azuza el nerviosismo del mercado.
En lo inmediato, los inversores temen la perturbación del flujo petrolero.
Mientras que el embargo al crudo iraní decidido en enero por la Unión Europea (UE) debe aplicarse de manera progresiva hasta julio, las amenazas de Teherán obligan a los países más dependientes (Grecia, Italia y España) a acelerar la búsqueda de suministros alternativos.
La UE compró el año pasado unos 600,000 barriles diarios a Irán, “y los inversores escrutan ahora a Asia para ver si Japón y Corea del Sur, otros grandes clientes de Irán, van a suspender también sus exportaciones”, subrayó Tchilinguirian.
Según la agencia vienesa JBC Energy, “varias compañías superpetroleras han dejado de transportar crudo iraní (incluso para destinos no europeos), preocupadas por la validez de sus pólizas de seguros, debido a las sanciones occidentales”.
China (segundo país consumidor de crudo) y la India tendrán que comprar más petróleo a Teherán, sin duda a precios bajos. Pero estos dos países podrían tratar de mejorar sus reservas estratégicas, lo que llevará al final a aumentar el consumo total de petróleo.
Al final, la oferta petrolera mundial debería sufrir crecientes tensiones. El volumen de las importaciones de crudo iraní por la UE, Japón y Corea del Sur representa unos 1.3 millones de barriles diarios (mbd), “mientras la capacidad de producción no utilizada es de 3 mbd en el mundo”, concentrado en los países del Golfo, señala Tchilinguirian.
Y es que, si Arabia Saudí, primer exportador mundial y dotado de capacidad excedentaria de 2 mbd, aseguró a Europa que puede responder a cualquier escasez de crudo iraní, debe compensar ya una fuerte caída de la oferta de otros países productores.
Sudán del Sur, por ejemplo, interrumpió a finales de enero su producción de 350,000 barriles diarios debido a un diferendo con el Sudán vecino, mientras que la violencia en Siria y en Yemen también han retirado del mercado otros 380,000 barriles diarios, según Michael Wittner, analista del banco Société Générale.
“Estas perturbaciones de la oferta representan ya más que el petróleo iraní exportado hacia la UE y empujan los precios hacia arriba”, observó Wittner en una nota.
Al mismo tiempo, “una serie de indicadores económicos alentadores en Estados Unidos y de evoluciones positivas en la zona euro” contribuyen también a dopar el mercado, alentando el optimismo sobre las perspectivas de la demanda mundial, agregó Wittner.
No obstante, la “recuperación económica sigue frágil, y los precios del barril a $125 no son en absoluto sostenibles durante un largo período sin repercusiones negativas sobre la actividad económica y por tanto sobre la demanda de crudo”, advirtió Harry Tchilinguirian.





























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