MADRID -- Decenas de personas llenaron el martes el Museo del Prado de Madrid para ver en primera persona a la considerada hermana gemela de la Mona Lisa, provocando nuevas comparaciones con la original de Leonardo da Vinci que se expone en París.
“Es algo bueno para el Prado. Cualquier cosa que traiga gente y les incite a mirar y pensar”, dijo Gabriele Finaldi, director adjunto de Conservación del Prado.
La pinacoteca española anunció hace un mes que una réplica de la “Gioconda” expuesta durante años en el museo se creó en el taller de Leonardo y al mismo tiempo que la original en el siglo XVI. Un trabajo en paralelo cuya autoría más probable, según los investigadores, se atribuye a Francesco Melzi, un discípulo aventajado de Leonardo y pintor más o menos conocido del Renacimiento.
De momento, el Prado decidió exponer el cuadro en la sección dedicada a la pintura italiana del Renacimiento. Pero no descartó darle un espacio individual y más destacado si atrae tanto público como en su estreno.
“Estamos hablando de una copia”, recordó Finaldi. “Lo interesante aquí es que es una copia que te traslada al estudio de Leonardo. No es posterior”.
El hallazgo del Prado se produjo casi por una casualidad. En el 2010, el museo decidió retirar la copia para restaurarla. La idea era que luciera las mejores galas posibles en la exposición sobre da Vinci que albergará el Museo Louvre de París a mediados de este año.
Durante los trabajos se descubrieron sorprendentes similitudes con la Mona Lisa que habían permanecido ocultas por un barniz oscuro, agregado a la pintura en el siglo XVIII por razones desconocidas. Sobre todo el paisaje de fondo de la Toscana italiana.
Posteriormente, una prueba de rayos-X permitió establecer que las capas de pintura y la composición del lienzo eran casi idénticas a la original.
El barniz que se retiró de la cara de la Mona Lisa española la hizo lucir más joven y brillante que la exhibida en París, cuyo rostro está cubierto por una capa oscura. Otra de las diferencias es que la réplica tiene cejas y la Mona Lisa original, aparentemente, nunca las tuvo.



























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