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Revelan detalles sobre abuso infantil tras asesinato en Deerfield Beach

 

cmarbin@MiamiHerald.com

El hijo menor de William DeJesús lo llamaba el “Monstruo”.

En un hogar de custodia estatal del condado Polk, el niño gritaba en sus pesadillas e insistía que el Monstruo estaba escondido debajo de su cama.

Tenía razones para tener miedo: DeJesús había sido acusado de golpear, acuchillar y violar a la madre del niño, quien a su vez dijo a las autoridades que la pareja habían molestado repetidas veces al niño y a su hermano mayor.

Pero el Monstruo no se mantuvo oculto debajo de la cama.

Hace dos semanas, DeJesús, de 41 años, llevó a su familia en carro a una casa móvil de Deerfield Beach, mató a su ocupante, y luego mantuvo en jaque a la policía durante siete horas mientras acuchillaba salvajemente a toda su familia antes de suicidarse. El hijo mayor de DeJesús, Jeshiah, de 9 años, fue declarado muerto en la escena del crimen. El menor tenía un impedimento y nunca había pronunciado una sola palabra en su corta vida. Su hermano, de 7 años, fue hospitalizado con un cuchillo clavado en la cabeza.

Así estuvo un día entero antes de que un cirujano pudiera extirpárselo. Ahora, tanto él como su madre, Deanna Beauchamp, de 37 años, están en vías de recuperación.

En las semanas transcurridas desde la muerte de Jeshiah, detectives de la Policía de Broward han tratado de entender qué llevó a DeJesús a “ejecutar” al hombre en ese tranquilo barrio de Broward, y por qué trató de asesinar a su propia familia.

Pero hay además otra pregunta: ¿cómo fue que las acciones de los funcionarios de la agencia de protección estatal de los niños terminaron de manera tan trágica?

La pesquisa se centra en una petición que el Departamento de Niños y Familias presentó —y luego retiró— tratando de privar permanentemente a DeJesús y Beauchamp de sus derechos sobre sus hijos.

Una mujer sustituta del estado había advertido que “temía por los niños si son devueltos” a sus padres. Aun así, los menores regresaron con sus padres.

“Es difícil de entender, que te entre en la cabeza”, dijo Janet Evans, la abuela de los niños. “Ya estamos libres de ese hombre malvado”, añadió.

Joe Follick, portavoz del Departamento de Niños y Familias aseguró: “Evidentemente esta es una terrible tragedia. Nuestra meta inmediata es asegurar que el niño sobreviviente reciba todo lo que necesita”.

El expediente del caso —500 páginas entregadas a The Miami Herald bajo la ley de archivos públicos del estado— describe a una agencia que actúa rápidamente para privar a DeJesús y Beauchamp de todo derecho paterno hasta un abrupto cambio en mayo del 2009. Desde ese momento, los trabajadores de la agencia trabajaron con la misma determinación para mantener intacta a la familia, aun ante las advertencias de que los niños estaban en peligro.

The Miami Herald no menciona el nombre del niño sobreviviente para proteger su privacidad.

La relación de DeJesús con los trabajadores de protección infantil comenzó en realidad varios años antes, cuando la Oficina de Servicios a Niños y Familias del Estado de Nueva York lo privó permanentemente de su derecho sobre sus hijos de un matrimonio anterior. El expediente muestra que DeJesús había sido acusado de abusar de su ex esposa y de molestar a sus hijos. La ex esposa obtuvo una orden prohibiendo a DeJesús que lo contactara a él o a su esposa por cinco años.

El Nuevo Herald

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