Sexo, glotonería, juego, alcohol, corrupción, soborno, prostitución, codicia, especulaciones, hasta un huracán… si la enumeración resulta demasiado familiar debe recordarse que “cualquier parecido con la realidad, personas o lugares es pura coincidencia” y que se trata sólo de los condimentos básicos de la ópera Ascenso y caída de la ciudad Mahagonny de Kurt Weill y Bertolt Brecht; una joyita de 1930 que, definitivamente, parece haber sido compuesta hoy día.
Cáustica metáfora a la República de Weimar estrenada al filo de la Gran Depresión y aledaños, la ciudad trampa pergeñada por Brecht llega desde el Teatro Real de Madrid interpretada por La Fura dels Baus para pintar una realidad tan pavorosa como actual. Es el bocado ideal para el grupo catalán que en esta nueva aventura operística sabe contenerse y lograr, con menor profusión de imágenes que las acostumbradas, una realización de ribetes antológicos que hubiese deleitado a sus autores. Aquí el desierto americano se ha convertido en un inmenso basural donde se debaten buitres humanos, las orgías son de rigor y el único, imperdonable, pecado capital es no tener dinero. En este reino del caos, la extinción de la esperanza queda claramente anticipada desde que se levanta el telón.
Y la sorpresa continúa siendo la música de Weill, rica, desenfadada, vibrante, la misma que en su tiempo supo romper lazos con la tradición ultraromántica alemana. Híbrido engañoso y polifacético, bajo su aparente simpleza y barniz de “musical”, a través de 20 escenas esconde un complicado arco estructural que Pablo Heras-Casado sabe plasmar brillantemente. Impecable, el joven director granadino mantiene la tensión e imprime la necesaria, inherente urgencia y crispación a cada momento. Además, la propuesta se ve reverdecida gracias al texto (en inglés) vertido por un elenco eficaz encabezado por Measha Brueggergosman (Jenny), Jane Henschel (la viuda Begbick), Michael König (Jim), Donald Kaasch (Fatty) y Willard White (Trinity Moses).
Ácida, abrasiva, incómoda, inevitable, no aconsejable a mojigatos -aunque de visión indispensable- si la ciudad Mahagonny “existe gracias a que el mundo está podrido y que en la Tierra no hay paz ni armonía”, esta ominosa lectura no deja ninguna duda ( RISE AND FALL OF THE CITY MAHAGONNY, BelAir DVD BAC067).
Otra edición valiosa trae arias infrecuentes magníficamente grabadas e interpretadas por Mariusz Kwiecien en su (ya era hora) primer recital en CD. Actor cantante cracoviano de primerísimo nivel, ha tenido la astucia de programar un recital en un terreno donde está a sus anchas estilística e idiomáticamente. En lugar de grabar las arias de Don Giovanni o el Conde Almaviva, apuesta a la ópera eslava, un territorio espinoso para otros colegas de su cuerda donde confirma su habilidad en diferenciar cada personaje como actor cantante. Si al repertorio ruso el barítono le ha “encontrado la vuelta”, sirve a Stanislaw Moniuszko (“el padre de la música polaca”) con un excelente comienzo en la merecida revalorización y popularización de su coterráneo. Más arias de Tchaicovsky, además de Rachmaninov, Borodin y Rimsky compiten con Dvorak y Smetana en un incesante duelo interpretativo. Como conclusión, el magistral Rey Roger de Szymanowski -el himno al sol- donde muestra su consustanciación con el personaje del que es máximo exponente actual. Enmarcado por la espléndida orquesta sinfónica de la radio polaca bajo la dirección de Lucas Borowicz, es un recital necesario y original que pone de manifiesto los rasgos mas notables de un barítono inquieto y sagaz, ( Slavic Heroes; Harmonia Mundi, HMW 906101).•



























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