Acaba de aparecer Cuentistas del PEN, preparado por Luis de la Paz y publicado por Alexandria Library. De la Paz apunta en su presentación: “Como coordinador de Cuentistas del PEN, me propuse convocar a todos los miembros activos de la organización a partir de ciertos requisitos básicos, siendo los fundamentales que hayan publicado al menos un libro de cuentos, o un libro donde se reúnan relatos cortos; y desde luego, la membrecía”. Más adelante agrega: “Independientemente de que el gusto del editor no ha influido en la inclusión o no de los relatos, en general Cuentistas del PEN ofrece una visión cuando menos interesante de la narrativa cubana en el exilio”.
Un total de 21 narradores se agrupan en el volumen, que incluye a dos miembros fundadores, Guillermo Cabrera Infante y Reinaldo Bragado Bretaña, ya fallecidos. De Cabrera Infante se recoge La mosca en el vaso de leche, un clásico del género, escrito con perfección milimétrica. Bragado, por su parte, nos transporta a ese mundo onírico, tan suyo, donde surrealismo y picardía se funden para tejer una pieza única, de impecable factura: La cita.
Si hay algo que salta a la vista en esta selección de cuentos es la diversidad de estilos, donde la personalidad de los creadores marca espacios y pautas. El libro abre con una delicia: El chaleco interior, de Armando Álvarez Bravo y está dedicado a la memoria de Enrique Labrador Ruiz. Un hombre visita a un viejo amigo, que vive sus últimos años en una zona venida a menos, empobrecida de La Pequeña Habana. Le lleva una botella de whisky, “el chaleco interior” que necesita el amigo para desatar la lengua. Es un retrato desgarradoramente tierno, incisivo, escrito con mucha admiración y mucho amor, de un grande que tal vez en otro lugar hubiera brillado como se merecía, pero que languidece abrigando su delgadez con mucha dignidad y con esa lucidez que da el haber vivido mucho e intensamente. Sólo le queda la palabra y esperar la muerte. Un hermoso homenaje, magistralmente escrito, al maestro Labrador Ruiz.
A la caza de un impresor es el aporte de Armando de Armas, sin dudas uno de los narradores más originales y con voz propia de Miami. Es un cuento muy extraño, que arranca como intriga política y termina con exaltación gótica, pasando por fantasmales sesiones de ouija que no tienen desperdicio. Uno de los mejores cuentos del libro.
La visita de Manuel C. Díaz es ya un clásico de la literatura cubana de exilio. Un pieza maestra digna de figurar en cualquier antología del cuento cubano que se respete. Más que escrita, cada palabra parece cincelada, para esculpir el drama del pueblo cubano bajo una tiranía de más de medio siglo. Es un cuento que hay que leer, contarlo aquí es interferir entre escritor y lector. Es una historia narrada apenas sin adjetivos, nada que ver con el panfleto o la diatriba. Un historia dolorosa pero cotidiana. Un canto a la libertad, a lo que no se rinde ni se doblega, a la madre, a la mujer cubana.
Es imposible, por obvios problemas de espacio, dedicar siquiera unas palabras a todos y cada uno de los cuentos reunidos en Cuentistas del PEN, pero no quiero dejar de mencionar Una blancura empecinada de Roberto Cazorla, poeta y prosista residente en España, un bellísimo texto sobre una época y un sitio que ya sólo existen en la memoria. Los nichos vacíos, de Juan Cueto Roig, una estremecedora alegoría, escrita con una mezcla inestable de humor y ácido fulmínico. Drama en el subway de Amelia del Castillo, una historia urbana, de ágiles diálogos, atmósfera de thriller y final inesperado. Su último libro de José M. González Llorente, excelente narrador que falleció recientemente, es un cuento misterioso, nostálgico, donde se siente la presencia de la muerte. Castillos de arena de Rodolfo Martínez Sotomayor tiene la virtud de aportar la visión de un niño a la tragedia del éxodo del Mariel. Es un cuento sobre el fin de la inocencia narrado con eficacia y maestría. El olor de la santidad de Julio Matas y El preso de la convención de Rolando D. H. Morelli tienen en común la ubicación de sus historias en el pasado. Dos piezas señeras, de prosa culta, enjundiosa, de las que ya se ven muy pocas, con un elaborado empleo de la ironía el de Matas y un regodeo casi barroco en los detalles el de Morelli. Completan esta estupenda selección: May Betancourt ( Coyote); Amelia M. Doval ( El carcelero y la hormiga); Luis Ignacio Larcada ( Sabina); Ofelia Martín Hudson ( La voz), William Navarrete ( Hundimiento de la isla); Luis de la Paz ( Después del noticiero); Alberto Romero ( La muerte de un oficial); Raquel Romeo ( El arete); Raúl Tápanes Estrella ( La muchacha de la pamela); y una Introducción del poeta Ángel Cuadra, Presidente del PEN Club de Escritores Cubanos en el Exilio.•
Cuentistas del PEN se presentará el viernes 2 de marzo a la 7:30 pm en Café Demetrio, 300 Alhambra Circle, Coral Gables. Auspiciado por el PEN Club y La otra esquina de las palabras contará con la participación de Ángel Cuadra, Luis de la Paz, Manuel C. Díaz y Ofelia Martín Hudson. Para más información: (305) 323-9671.



























Mi Yahoo