Sánchez y Ferrer afirmaron que la mayoría de las labores en las prisiones en Cuba involucra trabajo agrícola como siempre de campos agrícolas, cosecha de vegetales y recogida de frutas, algunas para la venta, algunas para el propio consumo de las prisiones.
Provari usa el trabajo en las prisiones más para manufacturas, aseguraron Sánchez y García. También tiene subsidiarias que construyen caminos y edificios gubernamentales, aunque no está claro si esas empresas usan trabajo de los presos.
Un informe del año pasado en el diario gubernamental Guerrillero destacó que la sucursal de Provari en la provincia occidental de Pinar del Río tuvo ventas por el equivalente de $200,000 en el 2010, principalmente de productos que se venden localmente en vez de exportarlos.
La producción de la sucursal incluye cloro y ácido muriático, sillas de playa, cunas y corralitos de niños, bloques de construcción de concreto y arcilla, pintura y brochas, tubos plásticos y plantas ornamentales, de acuerdo con el informe.
Un grande taller en la prisión de mujeres de La Habana cose jeans para la exportación bajo varias marcas, así como uniformes para la policía, las fuerzas armadas y las prisiones, informó García. Sánchez informó que la prisión de Boniato, donde pasó varios años, fabrica cercas metálicas.
Otras informaciones sobre Cuba destacaron que la unidad de Provari en Ciego de Avila hizo 20,000 moldes plásticos y que la empresa y el Ministerio de la Construcción iban a suministrar los materiales en el 2010 para incrementar la construcción de casas.
La compañía también fabrica Lomaté así como insecticidas contra los piojos y las garrapatas y otros productos para higiene sanitaria, y planeaban construir un calentador solar de agua de 170 litros, de acuerdo con otros reportes de los medios.
Un folleto de negocios publicado en el 2001 presentó algunas de las actividades de Provari como carpintería con maderas preciosas, venta de textiles bajo las marcas OESTE y HERCULES y tapicería de muebles de oficina vendida bajo la marca OFIMAX.
El folleto también indica que la empresa estaba lista para hacer negocios con compañías extranjeras y nacionales.
El trato con IKEA parece haber tenido problemas. Los primeros sofás hechos para IKEA en el 1988 tenían problemas de calidad, según reportes encontrados en los archivos de la Alemania Oriental, y no esta claro que parte del acuerdo se logró llevar a cabo.





























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