MADRID -- Barcelona y Athletic de Bilbao disputan el viernes la final de la Copa del Rey en el estadio Vicente Calderón, en Madrid, en el que será el último partido de Pep Guardiola como entrenador del equipo azulgrana tras cuatro temporadas y 13 títulos.
Este acontecimiento ha quedado empañado por las declaraciones de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que señaló el martes que el partido se debería disputar a puerta cerrada si los aficionados de ambos equipos silbaban al himno español.
En el 2009, en la final de la Copa que disputaron los mismos equipos (victoria 4-1 para el Barcelona) algunos aficionados independentistas del País Vasco y de Cataluña, silbaron duramente el himno nacional previo al partido, situación que puede repetirse el viernes.
Además, sólo cuatro horas antes del partido, una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha admitido una manifestación de ultraderecha bajo el lema ‘Contra el separatismo, una bandera’, mientras cerca de 40,000 aficionados del Athletic y del Barcelona estarán en las calles disfrutando del día antes del comienzo de la final.
En el terreno deportivo, los jugadores del Barcelona quieren jugar la baza emocional de despedir a su técnico más laureado, Pep Guardiola, con un título final y lograr un espectacular balance de 14 trofeos de 19 posibles en cuatro años.
El Barcelona, que la próxima temporada será dirigido por Tito Vilanova, actual segundo entrenador, tiene problemas en la defensa, ya que a la baja del francés Eric Abidal, que se sometió a un transplante de hígado, se suma la del capitán Carles Puyol, lesionado en una rodilla, y la del brasileño Dani Alves, con una fractura de clavícula.
Sin estos tres titulares, los laterales del equipo serán probablemente el canterano Martín Montoya y el brasileño Adriano, mientras el centro de la defensa estaría ocupado por Gerard Piqué y el argentino Javier Mascherano.
Pero como siempre, la clave azulgrana estará en el ataque, donde el argentino Leo Messi intentará incrementar la increíble marca de 72 goles en todas las competiciones que lleva este curso.
“El Athletic es un rival exigente, que no te da muchos espacios. Además el campo no estará fácil, lo acaban de cambiar y no estará en las mejores condiciones”, explicó Guardiola el jueves.
El Barça tendrá enfrente a un rival con mucha hambre de títulos, ya que el Athletic afronta su segunda final de la temporada tras perder 3-0 en Budapest la Europa League contra el Atlético de Madrid.
Dirigido por el argentino Marcelo Bielsa, el equipo de Bilbao ha sido una de las sensaciones europeas del año tras eliminar entre otros al Manchester United, al Schalke 04 o al Sporting de Lisboa desplegando un juego ofensivo total, basado en la movilidad y en la intensidad de sus ases.




























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