Una exposición de arte que buscaba promover el encuentro de la obra de artistas cubanos residentes en Miami con la de creadores de la isla durante la XI Bienal de La Habana fue impedida por las autoridades culturales cubanas.
La muestra paralela debía inaugurarse el 12 de mayo en la vivienda del pintor Luis Trápaga, en el barrio del Vedado. Su objetivo era exponer la obra de Trápaga junto con la de los pintores Guillermo Portieles y Néstor Arenas, que residen en Estados Unidos desde la década de 1990.
Queríamos establecer un intercambio cultural con nuestros colegas, pero por nuestros propios medios, expresó Portieles, quien tuvo la idea de la exposición, e invitó a participar a Trápaga, a Arenas y a la artista puertorriqueña Meme Ferrer.
Los artistas de la isla vienen, exponen y venden aquí en Miami, y nosotros los recibimos, a veces en nuestra casa. Por eso pensé que era buena idea ir nosotros a exponer allá, añadió Portieles, en entrevista con El Nuevo Herald en el estudio de Arenas en el distrito de arte de Bird Road.
Portieles (La Habana, 1963) viajó de Miami a la isla desde el 22 de abril para preparar la exposición en la casa de su amigo Trápaga, a quien conoció cuando ambos estudiaban en la Academia de San Alejandro.
Arenas, que llegó a Cuba dos semanas más tarde, confirmó que se proponían rescatar un espacio que les pertenece de manera natural. Nosotros crecimos y nos educamos en Cuba, comentó Arenas, quien también denunció que las autoridades cubanas confiscaron sus cuadros en el Aeropuerto de La Habana y aún no se los han devuelto.
Allí me estaba esperando una persona que me preguntó cuáles eran las intenciones de mi visita, contó Arenas. Después me pasaron a otro salón, y me retuvieron las obras sin una explicación. Y hasta ahora no me han dado ninguna razón por qué no me las han devuelto. Me dijeron que fuera a buscarlas con un funcionario del [Ministerio] de Cultura. Dejé allá un poder firmado autorizando a una persona a recoger las obras, informó.
Aunque los artistas no se proponían darle un tinte político a la exposición, Arenas (Holguín, 1964) considera que sus obras pueden considerarse polémicas en la isla porque retratan íconos de la cultura comunista y postcomunista en un contexto irónico. Una de las obras muestra al dictador ruso José Stalin con una cabeza muy pequeña y un cuerpo gigantesco y otra sitúa al cosmonauta Yuri Gagarin, considerado un héroe de la antigua Unión Soviética, frente a la Embajada Rusa en Cuba, un edificio muy criticado por la población cubana y considerado anacrónico en el paisaje habanero.
A Portieles también le retuvieron sus obras en el Aeropuerto pero se las devolvieron cinco días después. Sin embargo, la exposición no pudo celebrarse porque las autoridades alegaron que Trápaga no había sacado los permisos con el Consejo de las Artes Plásticas y el Registro del Creador.
Nosotros pensábamos que el show estaba permitido porque aparecía en el mapa de exposiciones no oficiales de la Bienal que hizo [la artista] Sandra Ceballos, quien se encargó de los espacios alternativos. Rubén del Valle, presidente del Consejo de las Artes, tenía el mapa, en el que nuestra exposición ocupaba el número 10, afirmó Portieles, quien de todas formas expuso los cuadros recostados a las paredes de casa de Trápaga, que el artista ha llamado Open Studio Círculo.






























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