Estoy de acuerdo en que compartir la cama con una pareja cariñosa y que no ronque demasiado tiene su encanto, pero compartir un baño con otra persona, incluso con quien duermes, es un horror. Y a las pruebas me remito: la mayoría de las disputas de pareja comienzan en el baño. ¿Quién no ha sufrido en carne propia las terribles consecuencias de mover un peine o cerrar incorrectamente un tubo de pasta de dientes o tener que esperar a que él se afeite antes de poder ducharte? Por eso me interesó tanto la noticia que publicó el periódico esta semana anunciando que un miamense está construyendo una vivienda con 11 cuartos de baño.
Fui a ver la casa, o mejor dicho, los baños. El edificio, en Westwood Lakes, es inconfundible porque es más alto que las residencias de la barriada, viviendas de clase media que evocan ranchos en un estilo que fue popular en los años cincuenta.
La nueva mansión es una estructura alta y rectangular pintada de color amarillo mediterráneo. Las ventanas tienen vidrios a prueba de huracanes y la gigantesca puerta de entrada es de estilo morisco. Nada más llegar pregunté cuántos cuartos de baño tiene la vivienda, y el encargado de la obra me confirmó que cuenta con 11 baños y nueve dormitorios.
La llamada “Villa Meona”
La casa, que bien podría llamarse “Villa Meona”, se ha convertido en “Villa Martirio” para su propietario, Samir un cubanoárabe que cuida de su abuela y que está construyendo la vivienda para regalársela a su madre.
Mi primera reacción fue llamar a mi hija y pedirle que me regale una casa con muchos cuartos de baño, aunque tenga que hacerse musulmana para pagarla.
Pero bueno la casa tiene mucho más que baños, tiene a su alrededor todo un huracán político-administrativo porque si bien Samir argumenta que sólo quiere regalarle una buena casa a su madre y su abuela, el comisionado Javier Souto ve en todo esto una conspiración, una mano peluda y negra, como decimos los cubanos.
Días atrás Souto exigió a gritos cárcel para los que aprobaron la concesión de la licencia para construir “Villa Meona”, acusando a los funcionarios de corrupción. En su diatriba, Souto llegó a insinuar que la construcción de “Villa Meona” es parte de un plan siniestro para reclutar terroristas islámicos en FIU.
Charlie Danger, del departamento de permisos y construcción del condado, ha intentado, con poco éxito, apaciguar a Souto.
Cuenta Danger que Samir ha cumplido con todos y cada uno de los requisitos que exigen las ordenanzas del condado. Añade Danger que los constructores no han solicitado ninguna variante del código y han pasado todas las inspecciones.
Los vecinos no se quejan
Los vecinos a quienes pregunté no tienen quejas. John, un joven que vive en la casa colindante hacia el sur, me dijo que la nueva construcción es una casa como otra cualquiera y que Samir es un “tipo chévere”. La vecina del lado norte, una joven hispana que no quiso darme su nombre, me dijo que no tiene quejas. La rubia ama de casa con dos niños pequeños en la casa del frente me explicó que no tiene la menor preocupación y lo único que lamenta es la publicidad que ha desatado Souto.


























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