Desde que ganó el Novato del Año en el 2009, Chris Coghlan ha tenido poco por celebrar e incluso en una ocasión que lo hizo, terminó con una severa lesión en la rodilla derecha que lo dejó afuera de la mitad de la temporada del 2010.
El viernes volvió a sonreír.
Coghlan disparó un cuadrangular de tres carreras que rompió un empate en el sexto inning para que los Marlins de Miami se impusieran 7-6 a los Gigantes de San Francisco ante una asistencia anunciada de 27,123 aficionados.
La victoria cortó una racha de dos reveses y también sirvió para borrar de mala imagen que dejó el club la noche anterior, en lo que, de acuerdo con las palabras del mánager Oswaldo Guillén, el peor juego del club en la contienda.
Y esto se debió a Coghlan y, por supuesto a Giancarlo Stanton, el más encendido de los toleteros marinos, aunque el bullpen –incluyendo Heath Bell- estuvo a punto de estropear las festividades.
Ante Tim Lincecum, y con el marcador abajo 3-1, Omar Infante abrió el sexto inning con doble y anotó por sencillo de Stanton, su décima impulsada de esta semana. Logan Morrison negoció boleto y Bryan Petersen sencillo para llenar las bases. Elevado de sacrificio de John Buck niveló las acciones por segundos, ya que Coghlan apareció con su primer jonrón del año, un bambinazo por el jardín izquierdo.
“Fue un batazo enorme. En un momento decisivo y que terminó siendo importante, especialmente ante uno de los mejores pitchers”, dijo el mánager Oswaldo Guillén.
Considerado una de las mayores promesas de la organización, Coghlan no ha podido igualar su producción de los últimos meses del 2009. En el 2010, después de un sólido mes de junio, sufrió –en julio siguiente- una rotura de los meniscos en plena celebración por una victoria y en el 2011 experimentó más molestias físicas, además de un bajón en su rendimiento, y terminó la campaña en Triple A.
“Es un muchacho que está tratando de ayudarnos”, consideró el estratega venezolano.
Coghlan fue parte importante del triunfo, pero Steve Cishek también reclamó honores cuando debió relevar a un Bell en problemas y con la carrera del empate en segunda, sacó los dos outs finales, incluyendo un ponche al último bateador, Melky Cabrera.
Para Guillén fue obvio que su taponero, quien terminó la noche con efectividad de 8.10, no tenía una buena noche.
“Desde el momento en que empezó a lanzar tuve la impresión de que algo no sucedía bien”, consideró Guillén, quien ratificó que el veterano sigue siendo su cerrador.
Josh Johnson, quien había permitido apenas cinco carreras limpias en sus últimos 21 episodios, se presentó tambaleante y terminó siendo castigado con nueve incogibles en apenas cinco innings.
Dan Jennings lanzó una entrada en blanco para apuntarse la primera victoria en su carrera.




























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