El sector de lujo, punto rescatable del comercio minorista de los Estados Unidos durante el último bienio, pugna por mantener el ímpetu mientras la crisis de deuda soberana que hay en Europa envía su onda expansiva a través del Atlántico.
Las ventas de artículos de lujo en los Estados Unidos, salvo joyería, treparon en un 1.8 por ciento en abril, respecto del año anterior, tras haber ganado un 6.7 por ciento durante el primer trimestre y un 13 por ciento en el cuarto, según MasterCard Advisors SpendingPulse, que hace seguimiento de las ventas minoristas con todos los medios de pago.
La partida de los consumidores acomodados ya castiga a Tiffany Co., que es el segundo minorista de joyería de lujo más importante a nivel mundial, ya que ayer redujo el prónostico de utilidades y ventas. La pregunta es si se profundizará en otras partes del sector de artículos de lujo y presiones asi a los vendedores de carteras y zapatos, como Saks Inc., Neiman Marcus Group Inc. y Coach Inc.
“Para la industria de los artículos de lujo, el 2008 y el 2009 fueron años de desplome, el 2010 y el 2011 fueron los de la recuperación, y el 2012 es el año que podría darles algo en qué pensar a los consumidores de los artículos de lujo”, dijo David Schick, analista externo de Stifel Nicolaus Co., de Baltimore. “El lujo no puede superar el desempeño de la economía general por siempre. Nunca pudo”.
El jueves en Nueva York, Tiffany cayó un 6.8 por ciento y llegó a $57.59, lo que constituye la baja más importante en más de cuatro meses. Coach subió en un 0.3 por ciento y llegó a $69.27, y Saks retrocedió un 0.8 por ciento hasta alcanzar $10.26. Tiffany perdió un 13 por ciento este año, mientras que Coach y Saks aumentaron un 13 y un 5.2 por ciento, respectivamente.
Desde el 2010, los compradores acaudalados siguen adquiriendo artículos de lujo aún cuando la economía de Estados Unidos rengueaba. Los mercados bursátiles en alza hicieron que esos consumidores se sintieran bien derrochando (el llamado efecto riqueza) y muchos estaban ansiosos de darse unos cuantos gustos tras un período de frugalidad. En el último bieno, las ventas de Coach crecieron a una tasa del 12 y el 15 por ciento, cada año; Saks, a una del 6 y el 8 por ciento.
Punto de partida para las desventuras de Tiffany: el joyero, que nació hace 175 años y es la estrella de la Fifth Avenue neoyorquina, donde parroquianos de Wall Street y turistas europeos acaudalados eran famosos por desembolsar más de $30,000 en anillos de diamante amarillo. Ese local representa el 8 por ciento de las ventas mundiales de Tiffany y cerca del 40 por ciento de la facturación a visitantes extranjeros, dijo Mark Aaron, vocero de la empresa, dirigiéndose a inversores en una conferencia que se celebró el mes pasado.
Cuando Tiffany anunció ayer las ganancias del primer trimestre, se hizo evidente que no todo estaba bien en el local estrella, porque las ventas habían caído en un 4 por ciento desde el año anterior. Se puede responsabilizar a dos factores. Las empresas de Wall Street recortaron los premios extraordinarios y prorrogaron los pagos después de que los ingresos por operatoria bursátil y bancaria cayeran en el 2001. Y los turistas europeos, agobiados por las desventuras económicas de su tierra natal y por un dólar más fuerte, se sentían menos inclinados a hacer gastos.





























Mi Yahoo