Con la conquista de la Copa del Rey, el sábado en Madrid, Pep Guardiola cerró uno de los ciclos más brillantes en la historia del fútbol mundial.
En cuatro temporadas de trabajo, el entrenador del Barcelona consiguió su trofeo número 14 de 19 disputados, luego que su equipo goleó 3-0 al Athletic de Bilbao.
Lo más importante de todo fue el legado que deja Guardiola: dirigió un equipo que respetó las reglas, consiguió todos sus objetivos de manera limpia, jugó siempre de manera ofensiva y con ello consiguió resultados maravillosos.
Guardiola deja al club pero su labor quedará como un tatuaje eterno.




























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