Yasuyuki Yasuda, Tsuyoshi Okudaira y Kozo Okamoto abrieron fuego indiscriminadamente luego de haber pasado por las autoridades de inmigración de Israel. Los terroristas no levantaron sospechas, a pesar de que Israel esperaba un ataque terrorista en cualquier momento por la causa palestina. Yasuda fue muerto en el cruce de balas en la terminal, que se encontraba fuertemente custodiada por hombres de ejército israelí. Okudaira cometió suicidio explotando una granada contra su cuerpo. Y el tercero fue capturado tratando de escapar después del atentado.
Okamoto dijo durante el interrogatorio en un centro de detención en Tel Aviv que en ese momento había terroristas japoneses entrenándose en el Líbano. Según el verdugo, la única droga que usaron para actuar de esa manera fue la doctrina del marxismo-leninismo. Okamoto tenía vínculos con organizaciones terroristas, y era hermano de otro mercenario que dos años antes formó parte de un grupo que secuestró un avión de Japón y lo llevaron a Corea del Norte.
El militante terrorista fue enjuiciado un mes después del trágico hecho en una corte militar y fue condenado a cadena perpetua. Pero 13 años más tarde fue liberado por Israel en un intercambio de prisioneros palestinos por miembros del ejército israelí. Después de obtener su libertad, el terrorista vivió en Libia, Siria y Líbano. En este último país recibió asilo y presuntamente vive en un suburbio de Beirut.
Perdón para los asesinos
María del Carmen Díaz en repetidas veces se preguntó por qué ella sobrevivió al ataque y su tía Virgen Milagros no. Por años se sintió culpable. Hubo coraje y rabia especialmente con el terrorista que sobrevivió y más aun después de ser liberado, sin haber cumplido la cadena perpetua a la que fue condenado. Para ella, las palabras de su tía Virgen María antes de morir diciéndole “entrégate a Dios, entrégate a Dios” se le quedaron en su memoria. “Sé que mi tía era mejor que yo, los hubiese perdonado, porque ella amaba al Señor y de igual manera yo amo al Señor, y dejo que él sea el juez”.
Díaz dice que entendió que son personas que han sido adiestradas o han crecido con una filosofía de vida muy diferente a la de otros. Sin embargo, el estrés postraumático duró muchos años, al punto que el ataque terrorista a las Torres Gemelas de Nueva York reavivaron su pánico y tuvo que pedir ayudar psicológica.
Vasthi Vega, la niña que vio por última vez vio a su mamá cuando solo tenía cuatro años, también perdona a los agresores que le arrebataron la vida de su progenitora e hirieron a su padre. “Me gustaría conocer personalmente a Koso Okamoto, es algo que ha pasado por mi mente. Me gustaría hablarle, decirle, que en un momento en que no pensó, cambió la vida de muchas personas sin tener derecho a hacerlo’’, dijo Vega desde Arecibo. ‘‘Tal vez esa lucha la podría haber llevado a cabo de otra manera y no a través de la violencia. La mejor lucha es la que se gana con paz, con comunicación.”





























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