EL CAIRO -- Los dos candidatos ganadores de la primera vuelta en los comicios presidenciales de Egipto solicitaron el sábado el apoyo de los electores que los rechazaron como extremistas y divisionistas, al tiempo que el tercer aspirante decidió impugnar los resultados preliminares.
El último primer ministro de Hosni Mubarak, Ahmed Shafiq, aseguró que no reinstalará al antiguo régimen autoritario en un intento por sacudirse la imagen de una figura opuesta a la revolución, mientras el candidato del partido Hermandad Musulmana, Mohamed Morsi, apeló al voto de quienes temen un gobierno islámico intransigente y el establecimiento de un Estado religioso.
Numerosos votantes están indecisos. Los dos candidatos tienen la complicada misión de seducir a esos electores en tanto diversos activos llaman a un boicot contra el voto divisivo.
En este clima de incertidumbre, Hamdeen Sabahi anunció la intención de pedir un recuento parcial de los votos debido a irregularidades que en su opinión podrían cambiar el resultado. La decisión abre la perspectiva de inflamar una contienda electoral ya explosiva. Sabahi, un dirigente socialista que encabeza una campaña en favor de los pobres, ocupó el tercer lugar con un margen aproximado de 700,000 votos que lo deja fuera de la siguiente vuelta del 16 y el 17 de junio.
Numerosos egipcios se consternaron por los resultados de la primera vuelta que parecerían anticipar un regreso a los tiempos de Mubarak, sea con un hombre fuerte apoyados por los militares que promete mano firme para garantizar la estabilidad o con los islamistas que fueron reprimidos por el antiguo régimen pero que se han erigido en la fuerza política más poderosa en el Egipto post revolucionario.
Cada uno de los dos candidatos tiene simpatizantes acérrimos, pero también existen sectores considerables de la población que los detesta.
La primera vuelta del miércoles y jueves fue reñida, según el conteo preliminar divulgado el viernes con las cifras de varios centros de votación del país que fueron informadas por la agencia estatal de noticias.
De acuerdo con esos resultados, Morsi recibió el 25.3 por ciento de los votos y Shafiq obtuvo el 24.9 por ciento con una diferencia menor a 100,000 sufragios. La comisión electoral dijo que aproximadamente el 50 por ciento de los más de 50 millones de electores registrados participaron en la primera vuelta, entre 13 candidatos.
Un gran parte de la votación, más del 40 por ciento, fue emitido en favor de los candidatos considerados más afines al levantamiento que depuso a Mubarak, es decir los alejados de la Hermandad y de los llamados “remanentes” del antiguo régimen.
Sabahi ocupó el tercer sitio con un sorprendente apoyo del 21.5 por ciento, y fue seguido por Abolfotoh, un islamista moderado que rompió con la Hermandad.
Steven Cook, un especialista sobre Egipto en el grupo estadounidense de análisis Consejo de Relaciones Internacionales, estimó difícil de predecir el resultado del enfrentamiento entre los dos extremos en el espectro político.
“Egipto sigue el clásico patrón de las revoluciones. Las personas que las realizaron quedan excluidas”.


























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