De todas las atracciones y distracciones en el Marlins Park, pocas son tan populares como el jardín de la cerveza detrás de la cerca del jardín izquierdo. El lugar abierto para todos da a los asistentes una oportunidad para estirar sus piernas y conversar mientras siguen el juego.
Pero si el siempre atestado Budweiser Bow Tie Bar es el punto más concurrido, el lugar más solitario el jueves por la noche en el nuevo y reluciente estadio de béisbol estaba en la Sección 310. Apenas una hora después de comenzar el juego de la semana pasada en el que los peces perdieron 14-7 ante los Gigantes de San Francisco, los aficionados Pastora López y Andrew Schindler eran las dos únicas personas sentadas en el área.
Estoy sorprendido de que esté tan tranquilo, especialmente durante el primer año, afirmó Schindler, quien pagó $10 por asiento justo antes del primer lanzamiento. Es nuestra primera visita al nuevo estadio.
Casi dos meses después que los Marlins inauguraran su por mucho tiempo esperado nuevo hogar, la emoción ciertamente se mantiene, aunque se ha desvanecido un poco. El jueves fue el vigésimo juego en casa en la joven historia de la instalación de $634 millones, y la asistencia (anunciada generosamente como de 24,099) era grande, pero no espectacular. Marcó la séptima ocasión consecutiva que los Marlins estuvieron por debajo de los 30,000, después de superar esa cifra en 10 de sus 13 primeros juegos.
Avanzado una cuarta parte del camino en la primera temporada de los nuevos Marlins de Miami, algunas cosas son evidentes:
• El Marlins Park es una opción mucho más atractiva para los aficionados de lo que fue nunca el Sun Life Stadiun;
• El estacionamiento alrededor del estadio es en realidad algo relativamente fácil; y
• El sur de la Florida aún no es Nueva York, Filadelfia o incluso San Diego en lo que se refiere al interés en el béisbol.
Incluyendo el juego del jueves, los Marlins tienen en el 2012 una asistencia pagada promedio de 28,620 personas por juego, un aumento del 67 por ciento con respecto al mismo período de hace un año. De los nueve equipos que han inaugurado estadios durante la pasada década, sólo los Rojos de Cincinnati (25,708 en el 2003) tenían un menor promedio de asistencia a estas alturas de sus años inaugurales, según datos suministrados por Baseball-Reference.com.
Esas cifras reflejan boletos vendidos, no personas en los asientos.
Por supuesto, desearíamos que hubiera 36,000 personas allí todas las noches, pero estoy complacido con la respuesta hasta ahora, comentó David Samson, presidente de los Marlins. Ya hemos sobrepasado 10 veces los 30,000. En el Sun Life, oías comentarios sobre cómo se podía contar con la mano el número de aficionados.
La gente viene a los juegos y les gusta el estadio, agregó. En general, no podemos estar más felices.
Hasta el jueves, los Marlins estaban en 14to. lugar en asistencia total pagada, después de terminar en el 28vo. o peor en las siete temporadas anteriores. El club lo ha logrado a pesar de luchar a principios de temporada contra algunos fuertes vientos opuestos.





























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