El próximo presupuesto para el condado Miami-Dade se ha convertido en una partida política de ajedrez entre el alcalde Carlos Giménez y el presidente de la Comisión, Joe Martínez, su principal rival en las próximas elecciones para la alcaldía.
Las piezas claves que seguro se moverán: las controvertidas contribuciones al cuidado de salud de los empleados impuestas a los trabajadores sindicalizados y la tasa del condado a los impuestos a la propiedad.
Giménez dice que su reorganización del gobierno del condado, que redujo el número de departamentos de 42 a 25, resultará en ahorros por $40 millones para el próximo año fiscal. Eso, unido con un aumento proyectado en los valores de la propiedad del condado, significa que podría haber más libertad para el alcalde, el presidente y los comisionados para tomar algunas medidas políticamente populares justo antes de que muchos de sus nombres entren este otoño en las boletas electorales.
Martínez le dijo hace dos semanas a Giménez en un memorando que, si el condado se encuentra con más dinero, le gustaría reducir la tasa del valor a la propiedad, restaurar los servicios o reducir las contribuciones al cuidado de la salud. El presidente le recordó al alcalde que la comisión controla a fin de cuentas los aproximadamente $6,000 millones del presupuesto.
Giménez replicó la semana pasada con un memo suyo, en el que dijo que su presupuesto propondrá reducir la contribución al cuidado de la salud y posiblemente rebajar la tasa de impuesto a la propiedad.
Incluso cuando las ideas que vienen de ambos hombres favorecen el ir a una segunda vuelta electoral en noviembre, después que las preferencias para las elecciones de agosto se mantienen virtualmente idénticas, el obtener algo en este año electoral es difícil.
Eso se debe a que, aunque el alcalde propone el presupuesto del condado en julio, Martínez tiene un enorme dominio sobre la comisión y puede hacer cambios hasta finales de septiembre. Y entre ambos se encuentra la elección primaria, con la esperada segunda vuelta entre los dos en noviembre, después que se cumpla la aprobación del presupuesto.
El condado ya redujo el año pasado la tasa del impuesto a la propiedad, luego de la destitución del alcalde Carlos Alvarez, a quien se revocó en parte por aumentar la tasa el año anterior. Tanto Giménez como Martínez pueden y deben tomar crédito por las tarifas ligeramente menores a la propiedad de los residentes.
Ahora buscan el apoyo de los sindicatos, que típicamente ofrecen valiosos voluntarios, organización y contribuciones de campaña a sus candidatos preferidos a la alcaldía.
Giménez ganó el año pasado una disputada campaña incluso cuando la mayoría de los sindicatos respaldó a su oponente, Julio Robaina, ex alcalde de Hialeah. En esta ocasión, Giménez puede ser aún más impopular con los sindicatos, pues el alcalde que pidió a los 13 comisionados del condado requerir a los empleados contribuir con un 4 por ciento adicional de su salario base al cuidado de la salud, llevó su contribución total a un 9 por ciento.
Martínez fue uno de los seis comisionados que votó en contra de imponer la concesión, que se aplicó sólo por un año.






























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