La lluvia en Sevilla es una maravilla. Eso, al menos que el gobernador de la Florida, el Honorable Imperturbable y Despistado, le mencione al rey la caza de elefantes.
Entonces tienes un maremoto político de burlas durante horas altas de la noche por parte de los comediantes de la televisión española sobre el líder de vamos a trabajar de la Florida, el gobernador Rick Scott, quien fue capturado en una cinta de video durante una misión comercial al extranjero cuando actuaba como un Palurdo Local ante Su Majestad de España, más conocido como el Matador de Elefantes de la cadera lesionada.
Para el no iniciado en los escándalos europeos que no involucran al inminente colapso económico y político de Grecia o el ropero de la más reciente princesa británica, el Rey Juan Carlos de España se convirtió en el objetivo de la ira de sus súbditos por realizar una lujosa cacería que costó más que el salario anual de un trabajador, se cayó a continuación sobre su trasero y se rompió una cadera, por lo que hizo falta un jet privado para traerlo de regreso a un cuidado médico socializado.
Mientras los españoles comunes y corrientes se enfrentan a una severa austeridad, una recesión y un creciente desempleo, la familia real del país ha estado disfrutando de caras cacerías, una de las cuales terminó con el Rey Juan Carlos en un hospital, informó en abril el diario británico The Guardian. El nieto de 13 años del monarca de 74 se disparó a sí mismo en el pie durante uno de esos viajes, lo que provocó preguntas sobre su edad y si manejaba ilegalmente un arma poderosa.
Se pensaría que los españoles estarían orgullosos de que el rey prefiriera realizarse la cirugía de la cadera en España y no en Botswana, pero no es así como resultaron las cosas. Un arrepentido Juan Carlos pidió perdón, se disculpó por estar en un safari cuando una crisis económica afecta a España y prometió que no se usarían fondos públicos para pagar por los servicios médicos. Escándalo terminado, sigamos adelante.
Todavía mientras se recuperaba de los duros titulares del mes pasado, el rey recibió a Scott, nuestro siempre sonriente aunque algo confundido gobernador, quien entró en la habitación con su esposa y pareció pensar que introducir el viaje a Botswana como un saludo sería la mejor forma de romper el hielo:
He montado en elefantes; nunca le he disparado a uno, comenzó Scott, con la mano extendida y sus ojos azules sin pestañear.
El rey siempre con clase, eso es después de todo lo que se supone que sea la realeza pareció ser tomado fuera de guardia. Scott se mantuvo sonriendo y hablando sobre el elefante porque había acabado de estar en Botswana con su esposa, y también ella quería compartir con el rey su extraordinario viaje en un jeep.
Hablemos sobre la falta de gracia social. Dejemos las risotadas.
Caramba, si hice algo incorrecto, pido disculpas por completo, dijo Scott a los reporteros en el Aeropuerto Internacional de Miami a su regreso. El rey es una magnífica persona. Es un magnífico líder mundial.

























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