Al comenzar el fin de semana largo del Día de Recordación, el jefe de la policía de Miami Beach recordó a cientos de agentes durante el pase de lista que los ojos del mundo están sobre nosotros.
Si fue así, entonces el mundo vio el evento festivo más grande y concurrido en la Playa, Urban Beach Week, desarrollarse casi sin problemas.
Las llamadas a las fuerzas del orden, a lo largo de la mañana del domingo, fueron de rutina: incidentes de fin de semana que se producen cotidianamente en South Beach, sólo algo más de ellos.
Una pelea por aquí. Una persecución por allá. Un hombre borracho, que daba gritos mientras le apretaba el cuello a su novia, fue reducido por los agentes, que lo dominaron con un arma eléctrica.
Gente que bebía y disparaba voladores en las calles.
Muchos incidentes de bajo nivel, dijo Bruce Johnson, teniente de la policía de Miami Beach, mientras él y un equipo de agentes de patrulla en bicicleta salían a toda velocidad por Washington Avenue después de multar a un hombre por tener la ventanilla de su vehículo teñida de manera ilegal.
En resumen, los agentes ganaron la batalla del espacio. Los miles de personas adicionales hacinadas en el pequeño Distrito de Entretenimiento se mantuvieron en movimiento. El tráfico en las avenidas Washington y Collins, desviado en un solo sentido, fluyó sin problemas. Las barricadas en la calle añadieron más espacio para que los peatones caminaran, dando lugar a menos congestión del tráfico y a que estallaran menos brotes de mal genio entre los juerguistas, dijo la policía.
A lo largo de la mañana del domingo, la policía hizo 184 arrestos, la mayoría por delitos menores, 12 menos que en el mismo período del año anterior. Un puesto de control de DUI -donde los vehículos eran detenidos al azar-, se había eliminado en la noche del sábado, pero un dispositivo de alta tecnología para la lectura de las placas de los vehículos, se mantuvo en su lugar.
El fin de semana a lo largo de la noche del domingo resultó en un afortunado anticlímax para los cientos de policías que ocupaban los puestos de control, patrullaban en bicicletas y observaban a la multitud desde helicópteros y torres móviles en Ocean Drive.
Aunque sus métodos fueron ridiculizados por los críticos como de mano dura, los funcionarios policiales dicen que las medidas destinadas a restringir el tráfico y el crimen funcionaron en gran medida, manteniendo tranquila a la multitud y subrayando el enorme desafío logístico de preservar la seguridad de los residentes y de las decenas de miles de asistentes a la fiesta Urban Beach Weekend.
La vigilancia sobre la policía no es nueva. Hace una década, después que las multitudes descontroladas causaron el caos, los residentes se quejaron de la falta de presencia policial. Con los años, grupos defensores de las libertades civiles se han quejado de tácticas demasiado agresivas y de la aplicación de estereotipos raciales.
El pasado fin de semana del Día de la Recordación, la ciudad fue objeto de enormes críticas después que un vídeo captó una parte de un tiroteo policial en que los agentes desataron una lluvia de balas en un esfuerzo por detener a un hombre que iba en un automóvil con exceso de velocidad. El hombre murió y cuatro transeúntes resultaron heridos.






























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