El Día de la Recordación se estableció en 1868 para honrar a los soldados de la Guerra Civil que ofrendaron su vida.
Originalmente llamado el Día de Decoración, por la tradición de decorar las tumbas de los caídos con flores, se convirtió en un día feriado nacional en 1971, que se observa anualmente el último lunes de mayo.
Mientras Daniel Raines, de 90 años, analiza la tasa de 900 muertos por día de sus compañeros veteranos de la Segunda Guerra Mundial, algunos amigos cercanos lamentan el cambio del enfoque del feriado en uno de gangas en las tiendas y jolgorio.
Muchas personas piensan que el Día de la Recordación es una celebración, pero también hay tristeza, dijo Raines, un residente del Centro Comunitario Médico de la Administración de Veteranos de Miami. Se guarda luto; no se celebra.
Raines, que residía en Plantation luego de una carrera en el servicio de alimentos en Long Island se enroló en el Ejército de EEUU en 1941, después del ataque japonés a Pearl Harbor.
Sirvió con el Cuerpo de Señales y recibió una baja médica en 1943, después de un grave accidente en la base, pero se siente parte del profundo sacrificio de su generación: un estimado de 417,000 estadounidenses muertos en combate.
En un reciente viaje a Washington D.C. patrocinado por la Red de Vuelos de Honor una organización sin fines de lucro que vuela gratis a los veteranos para que vean los monumentos nacionales de guerra Raines se encontró mirando fijamente a la estatua de Iwo Jima.
El cabello en la parte de atrás de mi cabeza se erizó y lloré, dijo Raines. Me hizo una gran impresión debido a que muchos no regresaron a casa me sentí parte de eso.
El Día de la Recordación, Richard Luis Meléndez tampoco celebrará. El tendrá un tranquilo picnic con su familia, evitará los fuegos artificiales vio demasiadas explosiones verdaderas en Afganistán y pensará en el cabo Travis Woods.
Woods, de Redding, California, y asignado al Comando de Operaciones Especiales de las Fuerzas de la Infantería de Marina, del Primer Batallón de Operaciones Especiales de la Infantería de Marina, resultó muerto en acción el 9 de septiembre del 2007 en Afganistán. Hasta ahora, unos 6,500 efectivos estadounidenses han muerto en las Operaciones Libertad Duradera y Libertad Iraquí, en Afganistán e Irak.
Meléndez, de Miramar, no lo conoció bien, pero como el ingeniero de combate del Ejército de EEUU que lo preparó para la batalla en la Provincia de Helmand, él estaba entre los últimos que vio vivo a Woods.
Meléndez y el sargento Nelson Mendoza, su compañero de combate del Sur de la Florida, conocieron a Woods en la Base de Operaciones de Avanzada Robinson, luego que un helicóptero Chinook lo dejó allí.
Recogimos todo su equipo, dijo Meléndez. Duró dos semanas. Tenía 21 años.
Meléndez, un representante de servicios al cliente en un hospital de Veteranos de 36 años de edad y padre de tres, se inspiró para enrolarse luego de los ataques del 9-11. Sobrevivió ocho combates e incontables ataques con granadas disparadas con cohetes y morteros, uno de los cuales dejó a su compañero Mendoza con una lesión traumática en el cerebro.






























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