WASHINGTON -- El mayor órgano deliberativo del mundo se enfrenta a decisiones monumentales sobre temas que van desde la aplastante deuda hasta las armas nucleares en Irán. Sin embargo, es más probable que al senador federal Bill Nelson se le vea en lucha contra serpientes monstruosas.
Durante 12 años en el Senado, el demócrata de la Florida ha mantenido un enfoque estricto sobre el estado, perdiendo rara vez la oportunidad de explotar los titulares o de asumir causas populistas, ya sea haciendo sonar la alarma a causa de las pitones birmanas en los Everglades, o de los paneles de yeso chinos, o exigiendo pensiones para ex jugadores de las Ligas Negras en Tampa.
Es un conocedor de la fruta madura, dijo J.M. Mac Stipanovich, estratega republicano de la Florida. La mejor manera de ganar las elecciones es no hacer nada que sea duro. Tomar el tema fácil del momento, una especie de efervescencia, trepársele encima y luego esperar al siguiente. Uno siempre puede encontrar a Bill Nelson en el lado de la mayoría momentánea, bien hacia el frente y cerca de las cámaras.
Después que ex jugadores de la NFL fueron arrestados en Miami bajo acusaciones de cambiar cheques de reembolso de impuestos obtenidos de manera fraudulenta, Nelson viajó allí este mes para reunirse con una de las víctimas. Cuando el debate sobre la extensión de las bajas tasas de interés en los préstamos estudiantiles se puso al rojo, Nelson visitó los campus universitarios de Gainesville y Tampa.
¿Patios de recreo tóxicos? Nelson presenta un proyecto de ley para prohibir la madera tratada con arsénico. ¿Policías disparando tiros en St. Petersburg? Nelson busca financiamiento para equipos de alta tecnología que pueden ver a través de las paredes. ¿Una historia periodística sobre rentas elevadas para el personal militar en la Base MacDill de la Fuerza Aérea? Nelson exige una investigación del Congreso. ¿Los precios de la gasolina suben? Nelson pide una campaña contra los especuladores del petróleo.
Es la responsabilidad de uno, no importa cuán pequeño sea, defender lo que uno cree que es correcto, dijo Nelson. Alguien que elude ese tipo de deber no está representando a su pueblo.
Nelson, que tiene 69 años y está tratando de lograr un tercer período, insiste en que ha estado participando en cuestiones de importancia, y menciona la salud, la secuela del derrame de petróleo de BP y su contribución a garantizar miles de millones de dólares para la restauración de los Everglades. Sin embargo, incluso entre los demócratas de la Florida, sus acciones son consideradas como previsibles.
Tiene que ser más ambicioso, más fuerte y más activo en la persecución de los grandes objetivos, dijo Larry Thorson, un bloguero liberal de Miami Beach, que mencionó un objetivo como la reforma de Wall Street. Ciertamente, voy a votar por él; pero, ¿con entusiasmo? No.
El trabajo con el electorado mantiene a Nelson como favorito localmente, mientras él cultiva una imagen menos partidista, evitando el centro de atención en Washington sobre asuntos nacionales más difíciles. El objetivo de Nelson parece ser el de no ofender a nadie.





























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