El este de La Pequeña Habana necesita asistencia con carácter de urgencia.
De eso no hay duda. El Marlins Park, que parece un platillo volador enclavado en un barrio marginal y dilapidado, ha puesto de relieve lo depauperada que está la zona a su alrededor, habitada por los vecinos en condiciones infrahumanas.
Hay duda, sí, sobre la voluntad política de las autoridades de la Ciudad de Miami por mejorar las condiciones del vecindario. Es cierto que han resuelto dos o tres problemas de los vecinos para salir en la prensa por todo lo alto como guardianes del pueblo. Pero me refiero a la reordenación urbana e inserción social que se han logrado en Midtown y el área del Omni.
Incluso en Overtown, el barrio más pobre de la ciudad, ha habido adelantos. Recientemente, la comisionada Michelle Spence-Jones logró que la Comisión aprobara $50 millones para construir y reparar viviendas en el corazón de su distrito.
Midtown, Omni y Overtown/Park West se benefician de proyectos de reordenación urbana coordinados por la Agencia de la Reurbanización Comunitaria (CRA), entidad gubernamental establecida en 1982 para colectar casi todos los impuestos sobre las propiedades que se generan en un área marginal designada e invertirlos en mejorar esa específica comunidad. Bajo su égida, operan tres agencias, una por cada área.
La CRA Omni, por ejemplo, concedió $5 millones para mejorar el drenaje en la avenida North Bayshore Drive y contribuir a la calidad de vida de los residentes que han poblado los lujosos rascacielos frente a la bahía.
La CRA Overtown/Park West otorgó $2.2 millones para la rehabilitación de viviendas. También renovó el corredor de la avenida 3 del noroeste y ayudó a preservar varias iglesias.
Aunque estos proyectos de reurbanización comunitaria no son populares entre los políticos porque les resta flexibilidad en el uso de los ingresos fiscales, es hora de conducir un estudio formal para explorar si el este de La Pequeña Habana califica para crear un nuevo CRA.
La potencial zona de beneficios de desarrollo pudiera confinarse entre la calle 7 del noroeste y la Calle Ocho en el extremo sur; la avenida 8 al este y la avenida 17 al oeste. Estas delimitaciones serían el punto de partida para verificar que el área es marginal.
Las explícitas imágenes que se han publicado de las precarias y decrépitas viviendas en los edificios de apartamentos, así como el peligro que suponen para la salud pública, son motivo suficiente para considerar que sí lo es. La marginalidad, sin embargo, no un problema que surgió ayer. El área ha estado en ruinas desde mucho antes de la construcción del estadio ¿Por qué no ha habido un esfuerzo coordinado por reurbanizar el vecindario?
“No hay compromiso de la Ciudad con la comunidad; no hay compromiso para facilitarle la vida a estas personas”, dijo Frank Rollason, ex subadministrador del gobierno municipal. “El compromiso es con el Túnel de Miami, el Estadio de los Marlins, el Centro de Artes Escénicas, pero ¿dónde está el compromiso con los residentes de bajos ingresos”.
Rollason, que posteriormente se desempeñó como director ejecutivo del CRA entre 2003 y 2005, propuso la creación de un CRA en La Pequeña Habana y otro en Allapattah.


























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