Florencia, Colombia -- Los campesinos de la aldea de San Isidro y sus alrededores aprovecharon el miércoles la liberación del periodista francés Roméo Langlois en ese lugar para reclamar la atención del Estado a una de las regiones más olvidadas de Colombia.
Conscientes de que los ojos de medio mundo estaban puestos sobre su región, centenares de labriegos y colonos enunciaron una lista de exigencias y denunciaron que este departamento colombiano, el Caquetá, vive en el abandono.
Lo hicieron en un acto público en el que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) celebraron también sus 48 años de creación y que fue realizado antes de la entrega de Langlois, que estuvo 33 días en manos de la guerrilla más antigua de América.
En ese marco, que evocó épocas pasadas en las que la guerrilla se exponía a los medios y las multitudes, los vecinos denunciaron abusos de la fuerza pública y pidieron el fin de las “acciones” del Ejército.
Además, exigieron servicios básicos, como agua potable y electricidad, centros de salud, construcción de carreteras y material pedagógico para las escuelas.
Los campesinos elevaron sus demandas desde una tarima de madera cubierta con una carpa que fue levantada en un descampado del pequeño poblado, ubicado entre las localidades de La Unión Peneya y La Montañita, a unas cinco horas por carretera desde Florencia, capital del departamento.
Desde allí los portavoces de las juntas de acción comunal criticaron los planes oficiales de erradicación de cultivos de coca con bombardeos indiscriminados que afectan a sus habitantes.
“El Gobierno de (Juan Manuel) Santos, aliado de Estados Unidos, está empeñado en erradicar cultivos ilícitos sin concertar con campesinos programas alternativos que garanticen su seguridad económica”, clamó uno de los denunciantes.
Otro orador pidió a los países que colaboran con el Gobierno colombiano en la lucha contra el narcotráfico y destinan partidas para programas de erradicación que más bien “inviertan en programas sociales”.
Poco antes de la intervención de los campesinos, un guerrillero leyó un mensaje con fecha del 27 de mayo en el que el “Secretariado” o máxima jerarquía de las FARC llamó a la “paz y cambio social” en Colombia.
Langlois fue entregado a la misión, conformada por el emisario del Gobierno francés Jean-Baptiste Chauvin, la ex senadora colombiana Piedad Córdoba y el delegado del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Jordi Raich, quienes escucharon esos discursos.
Con 88,965 kilómetros cuadrados, el Caquetá tiene una extensión equivalente a la de Portugal y es una de las regiones más remotas y menos pobladas de Colombia.
A ello se suma el arraigo del conflicto armado en esa región, uno de los bastiones de las FARC y escenario, desde 1998 a 2002, de la fallida negociación de paz entre el entonces Gobierno de Andrés Pastrana y la guerrilla.
Fueron las llamadas negociaciones del Caguán, para las cuales el Gobierno debió desmilitarizar una gran área. El proceso fracasó y la región volvió a ser un centro neurálgico del conflicto armado colombiano.





























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