SAN ISIDRO, Colombia -- El periodista francés Romeo Langlois aseguró el miércoles, al ser entregado por las FARC tras un mes de cautiverio, que en el conflicto armado interno colombiano no hay ni buenos ni malos, que ambos bandos consideran estar en el lado correcto y que sólo mueren los pobres.
Los rebeldes aprovecharon la entrega del francés para dar discursos, colgar pancartas llamando al cese del conflicto y ofrecer un almuerzo comunitario con seis vacas, en una ceremonia que ha ocurrido en pasadas liberaciones, pero que con poca frecuencia son vistas porque en esta oportunidad se dio acceso a medios internacionales.
Para algunos analistas los miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se aprovecharon de la ocasión, como en el pasado lo ha hecho el mismo Estado, pero que sin que esos actos de publicidad o propaganda varíen la realidad o el balance concreto del conflicto armado.
Langlois, de 35 años, al menos 10 de ellos radicado en Colombia, dijo que vio morir a menos de un metro suyo a un sargento del Ejército que era un hombre humilde convencido de su lucha y que más tarde, al estar en poder de la guerrilla, también habló con los insurgentes, igualmente convencidos de su actitud.
Hasta ahora no se ha informado si Langlois, soltero y sin hijos, viajaría a Francia de inmediato para reencontrarse con sus padres.
El gobierno no ha comentado la liberación, que demandó desde un inicio.
Casi al final de la jornada y luego de que Langlois abordara un vehículo del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), ese organismo humanitario confirmó en un comunicado la liberación del reportero.
La vocera del CICR, María Cristina Rivera, dijo en diálogo telefónico que calculan que Langlois llegará desde San Isidro a Florencia, ambas localidades en el departamento de Caquetá, al sur del país, en unas cuatro horas y media a cinco de camino por carretera y que calculan que entonces aborde un avión rumbo a Bogotá.
En el acto antes de la partida, rebeldes entregaron a Langlois una carta de la jefatura de las FARC para el nuevo presidente de Francia, Francois Hollande, y cuyo contenido no fue revelado de inmediato.
Jefes del Frente 15, que capturó al reportero galo, se disculparon públicamente por haberlo retenido y descrito como prisionero de guerra, un gesto poco frecuente de los rebeldes.
Los rebeldes también entregaron a Langlois un bolso en el que estaba un diario que llevó el reportero durante su cautiverio y le devolvieron la tarjeta de la cámara que llevaba cuando fue retenido.
Pobres matándose entre pobres, es supremamente trágico. Ya esto lleva 40 años, buenos y malos no hay, dijo el reportero francés, colaborador independiente de la televisora France 24 y el diario Le Figaro, antes de salir de San Isidro.
En pantalones oscuros, camisa de manga larga de un verde agrisado y con pequeñas decoraciones negras sobre los hombros a forma de charreteras, Langlois llegó pasado el mediodía en una camioneta Toyota Land Cruiser verde a San Isidro, en Caquetá y a unos 480 kilómetros al suroeste de la capital colombiana.
En medio del tumulto de personas llegadas desde distintos caseríos y rebeldes uniformados y con armas al hombro, Langlois dio unas primeras declaraciones llevando una pequeña cámara de video en su mano derecha grabando su llegada.



























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