El reporte policial afirma que Eugene asumió una posición de combate, con los puños cerrados y amenazó a uno de los policías que acudieron.
La policía tuvo que usar un taser para someterlo.
Gracias a Dios que están aquí, él me hubiera matado, dijo a los agentes la madre de Eugene, Ruth Charles, según el reporte policial. Declaró a los agentes que, antes de que ellos llegaran, su hijo le había dicho: Te voy a poner una pistola en la cabeza y te voy a matar.
El miércoles, Charles dijo que, a pesar del incidente, ella y su hijo tenían una relación estrecha.
Yo soy la persona que él más quería él era un buen muchacho él no era un delincuente, afirmó a CBS-4, asociada noticiosa de The Miami Herald, en su casa de Miami Gardens.
Charles indicó a la estación que ella estaba hablando por primera vez para defender a su difunto hijo.
Todo el mundo dice que él era un zombie, pero yo sé que él no es un zombie; él es mi hijo, afirmó.
Amplió que el hombre que devoró el rostro de otro ser humano no era el hijo que ella conocía.
No sé que le inyectaron para convertirlo en la persona que hizo eso, apuntó, haciendo el gesto de inyectarse algo en el antebrazo.
Un amigo de Eugene desde que ambos eran adolescentes declaró el miércoles a The Miami Herald que Eugene había tenido problemas en los últimos años.
Joe Aurelus aseguró que Eugene le había dicho que quería dejar de fumar marihuana, y que amigos de Eugene estaban enviándole versículos de la Biblia.
Yo estuve con él hace apenas dos semanas, dijo. Ellos vieron una película en casa de un amigo, y Eugene tenía una Biblia en la mano.
El estaba teniendo muchos problemas con su familia y saltando de un empleo a otro, dijo Aurelus.
Rudy estaba batallando con el diablo.
Los redactores de The Miami Herald Elinor J. Brecher y Scott Hiaasen contribuyeron a este reportaje.






























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