Key Biscayne tiene un significado especial para Gabriella Castañeda. Ahí tuvo la opción de practicar por primera vez, con apenas 14 años, con una jugadora de tenis profesional. También ahí cruzó palabras con su ídolo, Kim Clijsters, un recuerdo que aún hace que le salga una nerviosa sonrisa.
Por ello no es de extrañar que sea ahí, en la isla de poco más de 12,000 personas, donde algún día espera levantar, sobre la púrpura cancha principal del Crandon Park, el trofeo que la señale como la reina del Abierto Sony Ericsson.
“Sueño con ganarlo. Voy todos los años, excepto la última edición porque estuve en Panamá y México jugando”, sostuvo Castañeda, quien a sus 16 años ya jugó su primer torneo profesional de tenis y es una de las principales promesas del sur de Florida de este deporte. “Me da más ilusión que, por ejemplo, alguno de los Grand Slams”.
Ese sueño empezó con apenas cinco años.
“Mi papá me tiraba pelotas y me empezó a gustar. A los siete años empecé a competir. Vi que tenía talento para esto y me gustaba y con el apoyo de mi familia decidí seguir adelante”, recordó.
Al poco tiempo el tenis la situó delante de una encrucijada.
“Entre los 11 y 12 años supe que iba a ser tenista. Dejé de ir a la escuela y empecé a ser educada por maestros particulares en la casa (homeschooling)”, aseguró.
La decisión no fue difícil, tomando en cuenta que Castañeda, con esa edad, ya estaba entrenando y jugando con varones de 17 años.
“Tenía el deseo de tomar el tenis de forma más seria y eso toma mucho tiempo de tu día. Necesitas entrenar muchas horas y con el colegio no lo puedes hacer”, sostuvo.
La elección, con el apoyo de sus padres Larry y Olga, le permitió sacarle punta a su técnica, depurar sus golpes y prepararse físicamente para empezar el duro trajinar de lo que es la vida de un atleta profesional.
En marzo de este año finalmente jugó su primer torneo y cayó 6-4, 6-4 ante la argentina la Aranza Salut en Metepec, México.
“Todo era nuevo. Tenía árbitro. Muchachos para las recoger las pelotas. Una experiencia muy bonita”, recordó. “Aprendí de ella”.
Pocos días después puso en practica esa enseñanza para apuntarse su primer triunfo como profesional, al doblegar en Puebla, también en México, a la local Martha Sánchez 6-1, 6-1.
“Esa primera victoria fue muy buena. Todo el mundo me decía que tenía chance, que no era una rival tan difícil y trabajé y le puse y pude sacar la victoria”, sentenció Castañeda, quien hoy en día se ubica en el puesto 1,027 del ránking mundial de la WTA.
Ahora la promesa de la familia Castañeda está ponderando cuáles serán sus próximos pasos dentro de las canchas. Por un lado le atrae la posibilidad de seguir creciendo en el deporte, y por otro se asoman sus destacadas notas en los estudios.
“La idea es usar estos años antes de llegar a la universidad para que llegado ese momento tenga el mejor tenis posible y las mejores notas. Así tendrá la opción de decidir por dos cosas en las que será buena”, resaltó su papá, Larry.
Y si sigue ese camino la vida la pondrá una vez más, tal como le sucedió cuando tenía 11 años, a escoger cuál sendero tomar: brillar en los negocios –tiene la ilusión de estudiar Business- o hacerlo en los rectángulos del tenis.
Siga a Luis E. Rangel en Twitter: @luirangel



























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