‘EL AMOR ES UNA COSA SIMPLE’
TIZIANO FERRO
EMI Capitol
La traducción del italiano al español fue literal. Así, L’amore è una cosa semplice, título con el que salió a la venta en Italia el más reciente compacto de Tiziano Ferro, se convirtió –gracias a su similitud fonética– en El amor es una cosa simple. Pero si traducir su título resultó fácil, no fue así con los nueve temas (Tiziano escribió 14, pero cuatro de ellos fueron dejados en italiano; hay también uno en inglés) que debieron ser “reescritos” en español (las canciones, como las poesías, no se traducen; se reescriben) por la compositora mexicana Mónica Vélez y el español Pablo Alborán, quien colaboró en el sencillo que ya se escucha en la radio: La diferencia entre tú y yo.
El álbum, producido por Michele Canova Iorfida, fue grabado en los famosos Henson Recording Studios de Los Angeles, California, y contó con la participación de grandes músicos, como el guitarrista Mike Landau, el baterista Vinnie Colaiuta y el bajista Reggie Hamilton. En general, el compacto mantiene el mismo tono pop de los anteriores, sólo que a éste se le siente una añadida modernidad rítmica en algunos temas, como esa especie de “rapeo” a la italiana que se advierte en Interludio: 10,000 scuse. El resto de las canciones se balancean armoniosamente entre la balada romántica, como La última noche del mundo (suave y de lírica intimidad) y la rítmica, como Esmeralda y TVM, refrescante y pegajosa, quizás la mejor del álbum. La batería cierra con el tema Karma, a dúo con el galardonado cantante estadounidense John Legend.
El amor es una cosa simple es un disco de agarre que descansa en la calidad de su producción, en su condición de trilingüe y en el excepcional talento de su intérprete. Es uno de esos discos que marcan un antes y un después. Sobre todo porque su lanzamiento ocurre justo en el momento en que Tiziano Ferro, valientemente, acaba de hacer pública su homosexualidad. •
‘¡¡BUENOS DÍAS, MUNDO!!
ROSANA
WEA Latina
Hay cantautores que antes de atreverse a cantar sus canciones, prefieren componer para otros. Es decir, comienzan como compositores; la necesidad de interpretar sus propios temas siempre llega más tarde. Es precisamente así como la cantante española Rosana comenzó su carrera. Su primer gran éxito, Ladrón de amores, se dio a conocer en las voces del dúo Azúcar Moreno. Algún tiempo después, la canción Fuego y miel, también de su autoría, obtuvo el máximo galardón en el Festival de Benidorm de 1994, en la voz de Esmeralda Grao. Fue entonces que decidió cantar sus canciones. Lo demás es, como se dice, historia: en 1996 graba el álbum Lunas rotas, del que se vendieron más de un millón de copias, y del que uno de sus temas, El talismán, se convirtió en el gran éxito musical de ese año. Le siguieron, Luna nueva (1998), Rosana (2001), Magia (2005) y A las buenas y las malas (2009).
Ahora regresa, casi tres años después, con un nuevo disco titulado ¡¡Buenos días, mundo!!, en el que expresa sus esperanzas de que la humanidad recobre los valores perdidos y logre convertir en realidad, a través de un válido pero quijotesco esfuerzo, el sueño de la utopía. El álbum, grabado y mezclado por Miguel de la Vega en los Estudios Sonoland de Madrid, contiene 14 temas (todos con letra y música de Rosana) de los que ya se ha escuchado el sencillo Mi trozo de cielo, una canción cuya letra resume la esencia utópica de todo el compacto. El resto de los números, desde el primero que da título al compacto, hasta el penúltimo (el que cierra es una nueva versión de El talismán), Yo no te dejo marchar, están colocados en un orden que les otorga (sobre todo porque por primera vez hay un sonido más electrónico en ellos) una adecuada variedad rítmica al conjunto. •




























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