La temporada de huracanes 2012 empezó este viernes con un pronóstico de menos actividad a lo habitual en el Atlántico Norte, sin olvidar que hace 20 años el huracán Andrew devastó el sur de Florida a pesar de haberse anunciado un periodo de baja intensidad.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) indicó en su informe previo al inicio de este periodo, que se extiende entre el 1 de junio y el 30 de noviembre, que sus pronósticos “predicen una temporada menos activa en comparación con los últimos años”.
“Ha habido mucha preparación por parte de las agencias nacionales, estatales, locales, pero es sumamente importante que los individuos estén bien preparados para esta temporada, como todos los años”, explicó la secretaria de Seguridad Interior Janet Napolitano, en una conferencia de prensa en el Centro Nacional de Huracanes (NHC) en Miami.
Ante el creciente número de personas que utiliza aparatos electrónicos como principal forma de comunicación y de obtención de información, las autoridades insistieron en que es imprescindible tener medios para alimentar estos dispositivos en caso de corte eléctrico, al igual que se dispone de agua y comida para al menos tres días.
“Si hay una gran tormenta seguramente se perderán las señales, eso es inevitable, pero también se cortará la electricidad: agreguen equipos para cargar sus aparatos electrónicos”, dijo Craig Fugate, responsable de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias de Estados Unidos (FEMA).
Fugate también recomendó que durante los ciclones se envíen mensajes de texto en lugar de hacer llamadas, debido a la congestión de las comunicaciones que se produce.
“Independientemente de las predicciones, es vital que cualquier persona que vive o esté de vacaciones en lugares propensos a huracanes deban estar preparados” ante cualquier emergencia, dijo la representante de la NOAA, Jane Lubchenco, en un comunicado.
“Tenemos un claro recordatorio este año (de lo que puede suceder) con el 20 aniversario del huracán Andrew”, el ciclón que azotó el sur de Florida el 24 de agosto de 1992, siendo el primer y único huracán con categoría 5 de aquel año, que arrasó urbanizaciones enteras en las afueras de Miami y dejó pérdidas materiales por valor de $26,500 millones, según las estimaciones de la NOAA.
Para este año, la temporada de huracanes en el Atlántico norte se prevé “casi normal”, con la formación de entre nueve a 15 tormentas tropicales, de las cuales entre cuatro y ocho podrían alcanzar fuerza de huracán tras alimentarse en las cálidas aguas del Atlántico, sobre todo en la zona de las islas del Caribe hasta el Golfo de México.
Hasta ahora, Katrina ha sido el peor y más destructivo huracán del Atlántico, formado el 23 de agosto de 2005 y que barrió todo a su paso.





























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