Retenida en contra de su voluntad en el mayor hospital psiquiátrico de la Florida, y temiendo que estaba a punto de dar a luz, una mujer de 34 años de edad se puso tan frenética en sus esfuerzos por obtener cuidado médico que llamó al 911, en dos ocasiones. No hay nadie aquí que me pueda ayudar en este momento, y estoy embarazada, dijo.
Pero cuando el despachador de emergencia pidió hablar con un cuidador, se le dijo que no había nada de que preocuparse: Esto es un hospital mental, dijo Eddie McMilliam, un supervisor. Ella dijo que iba a entrar en labores de parto; ella va a entrar en labores No la puedo enviar a ninguna parte ahora.
Pero ella si estaba en labores de parto. Y su hijo nació horas después con un grave daño cerebral. El se mantiene en un ventilador, quizás permanentemente.
En un informe de 88 páginas del inspector general del Departamento de Niños y Familias (DCF) que opera el Hospital Estatal de la Florida en Chattahoochee los administradores de salud mental del estado reconocieron que la instalación estaba pobremente equipada para manejar un embarazo de alto riesgo, y no tenía políticas para asegurar que la mujer recibía un buen cuidado.
Aunque se quitaron del informe muchos detalles de la tragedia, los registros muestran que la madre fue eventualmente aeorotransportada al hospital de Tallahassee, después que los trabajadores de emergencia del Condado Gadsen llegaron al hospital psiquiátrico para revisarla.
Esto ha dividido a nuestra familia, dijo Ken Wills, el abuelo del bebé. Ha sido realmente difícil; ha sido una tensión. Este ha sido un tiempo horrendo para toda nuestra familia.
Parece que la gente no se preocupa desde arriba hasta abajo, dijo Wills, de 54 años y residente en Tallahassee. The Miami Herald no identifica en este artículo a la hija de Wills, que sufre de esquizofrenia, para proteger su privacidad.
El nieto de Wills, llamado Elon por su madre, no se espera que respire, camine o hable por sí mismo, y probablemente requerirá cuidado médico durante toda su vida, dijo Wills.
El informe, dado a conocer el viernes, responsabiliza a los administradores y el personal del hospital por varios errores:
• Aunque los cuidadores le dijeron repetidamente a la mujer de Tallahassee que no se esperaba que ella diera a luz por un mes o dos, los registros de embarazo del hospital eran muy inexactos. Los cuidadores han entrado repetidamente información incorrecta en la hoja clínica de la mujer, sugiriendo un período de gestación más corto del verdadero, y haciendo parecer que ella iba a dar a luz en febrero.
Los cuidadores creen que la mujer tenía sólo 28 semanas de embarazo, basados en una serie de anotaciones en su expediente medico. Sin embargo, ella estaba convencida de que el médico le había dicho que tenía 36 semanas de embarazo y, por lo tanto, podía dar a luz en cualquier momento.
• Aunque la madre sufría de hipertensión inducida por el embarazo, la cual puede amenazar la vida del paciente, las enfermeras y otro personal del cuidado de la salud no documentaron de forma consistente sus signos vitales, como la presión sanguínea. Aunque su presión sanguínea fluctuaba grandemente, los cuidadores no podían notificar siempre a las enfermeras o médicos cuando tales lecturas habían producido una señal de alerta.




























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