En la ciudad de Deraa, seis soldados murieron en combates con rebeldes, según el OSDH. Otros ocho murieron en combates con los rebeldes del Ejército Sirio Libre (ESL, fuerza de oposición compuesta esencialmente por desertores) cerca de Damasco.
Responsables del ESL habían anunciado el viernes que reanudarían sus “operaciones defensivas”.
En El Líbano, en donde la revuelta siria aviva las tensiones, diez personas murieron y 31 resultaron heridas las últimas 24 horas en Trípoli (norte) en nuevos enfrentamientos entre partidarios y adversarios del régimen de Damasco, según una fuente de seguridad. A medidados de mayo diez personas habían muerto en circunstancias similares.
Los dirigentes internacionales advirtieron los últimos días al unísono del creciente riesgo de guerra civil total, pero dejaron al descubierto sus divisiones en cuanto a la forma de lograr el cese de la espiral de violencia que ha dejado más de 13,400 muertos desde marzo de 2011.
El sábado, la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, subrayó, en una conversación telefónica con su homólogo ruso Sergei Lavrov, la necesidad de trabajar juntos sobre Siria, anunció un responsable estadounidense.
“El mensaje de ella para él fue: (…) quiero que nuestros responsables trabajen juntos en ideas en Moscú, Europa, en Washington, dondequiera que sea necesario”, agregó
El presidente ruso Vladimir Putin, indefectible aliado de Bashar al Asad, había descartado el viernes toda sanción de la ONU contra Damasco, así como la partida del dirigente sirio.




























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