Marco Rubio acababa de bajar del avión después de su primera visita a Cuba, la patria de sus padres, una tierra en el corazón de su identidad política.
¿Trajo al menos un recuerdo?
No, dijo la noche del martes.
¿Ni arena? ¿Ni agua? ¿Ni piedras?
No, respondió sonriendo.
Para Rubio, que viajó a la Base Naval de la Bahía de Guantánamo como miembro de la Comisión de Inteligencia del Senado, el viaje fue sólo de carácter profesional. Y eso es bastante típico en el novel senador republicano, de acuerdo con colegas suyos como el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, John Kerry, y su colega en política exterior, el senador Joe Lieberman.
Marco no es un ejemplar de exposición, dijo Lieberman. Es un caballo de batalla.
Un día, va a dar un discurso en la Institución Brookings, de Washington, o en el Consejo de Relaciones Esteriores de Nueva York el jueves. A continuación, se va con el tomo de Diplomacy, de Henry Kissinger, a una conferencia en Munich, deteniéndose en el camino en Madrid para conversar con el presidente del gobierno de España en español. También ha viajado a Afganistán, Pakistán, Malta, Libia, Haití y Colombia.
En el país, la charla política se centra ahora, en gran medida, en Rubio como posible nominado a la vicepresidencia, pero sus colegas del Senado no pueden dejar de hablar de él ahora que se está convirtiendo en un protagonista clave de la política exterior como miembro de las comisiones de Inteligencia y de Relaciones Exteriores.
Lieberman y Kerry son expertos del Senado tanto en política como en aspirar en una elección presidencial. Kerry fue el aspirante presidencial demócrata en el 2004; Lieberman el candidato a la vicepresidencia de los demócratas en el 2000, antes de convertirse en independiente.
Ambos dicen que Rubio es capaz de manejar los rigores de la campaña nacional y del Senado al mismo tiempo.
He quedado impresionado por su manera de pensar hacer la tarea necesaria para ganarse la credibilidad con respecto a su manera de enfocar los asuntos. Creo que eso es constructivo, dijo Kerry.
Muchos de los colegas de por aquí, obviamente, están interesados en la sustancia y en las personas que hacen el trabajo, y no están impresionados por las personas que son propensas a busca el ángulo político de todo y a convocar a una conferencia de prensa, y a no hacer el trabajo, dijo Kerry. Quieren ver a alguien que se aprieta el cinturón y está dispuesto a aprender. Y creo que él está haciendo eso de una manera muy clara y positiva.
Rubio, sin embargo, todavía se adhiere a la línea del partido.
Sus elogios al presidente Barack Obama son escasos incluso ante aparentes triunfos de política exterior, como el derrocamiento y la muerte del dictador libio Moamar Kadafi en octubre. En ese momento, Rubio y otros republicanos le dieron a Obama relativamente poco crédito.
Vamos a dar crédito a quien crédito merece: son los franceses y los británicos quienes estuvieron a la cabeza en esta pelea, dijo Rubio en aquel momento, haciéndose eco de la línea del Partido Republicano, en un video del cual se burló John Stewart en The Daily Show, que acusó a Rubio y a otros de no actuar como estadistas.






























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