El gobierno del Condado Miami-Dade se deja amedrentar cada vez que un equipo deportivo de renombre amenaza con marcharse. Luego se arrodilla y suplica, citando la lírica de una canción del jugador de los Yankees Bernie Williams: “No te separes de mí/hazme el favor y dime/dime qué puedo hacer mi amor”.
El apaciguamiento más reciente fue con los Marlins, que por tachar del uniforme “Florida” y estampar “Miami”, recibieron en fondos públicos el 80 por ciento de los $634 millones que costó la construcción del Marlins Park.
Pero mucho antes del flirteo con los Peces, las autoridades del Condado habían sudado la gota gorda temiendo que el Heat los abandonara por el condado Broward. Así fue como germinó la American Airlines Arena sobre 17 acres frente a la Bahía de Biscayne. Esa fenomenal parcela de tierra fue cortesía del Condado, que pagó casi $38 millones.
El entonces alcalde condal, Alex Penelas, contrató al urbanizador Raúl Masvidal como intermediario para representarlo en las negociaciones con el propietario del Heat, Mickey Arison, que en el 2010 ocupó el puesto 69no. de la revista Forbes entre los hombres más ricos de Estados Unidos (fortuna estimada: $4,1000 millones).
En noviembre de 1996, el Heat finalmente acordó cubrir los $165 millones que costaría erigir la Arena, ante la oposición que había sobre el uso del dinero de los contribuyentes para financiar la instalación. Aquellos eran otros tiempos, pues los políticos locales por lo menos escuchaban a los contribuyentes. Lo más interesante fue que, al sellar el pacto, Masvidal declaró con bombo al New York Times: “Tenemos expectativa de que el Condado no solo salga empatado; tenemos expectativa de que gane dinero”.
Han transcurrido 13 años desde la fastuosa inauguración de la Arena con capacidad para casi 20,000 personas. El Condado ha subsidiado, además de la tierra, $5 millones antes de la apertura y $6.4 millones anuales en gastos de operación. La suma total de la subvención asciende a $102 millones.
¿Se cumplió, entonces, la profecía de Masvidal? ¿Empató el Condado con el Heat? ¿Ganó? Ni una ni otra. Ha sido una vergonzosa derrota.
El Condado no ha recibido ni un centavo; ni siquiera sabe a ciencia cierta si el Heat ha cumplido a cabalidad con las estipulaciones del contrato de operación de la Arena, instalación que, de paso, pertenece a los residentes de Miami-Dade.
A esa conclusión llegó una pesquisa del Inspector General de Miami-Dade, Christopher Mazzella, que recrimina al Condado por el “mal desempeño” de la supervisión de la gestión administrativa del Heat, así como por prestar poca atención a su presupuesto.
En otras palabras, el Condado descuidó las potenciales ganancias de los contribuyentes.
El precio promedio de un boleto para ver un juego en la Arena es de $59, según Forbes. La revista señala que en el 2010 el valor del equipo aumentó a $425 millones por la adquisición de LeBron James, debido a los ingresos adicionales que generó la superestrella del balón en venta de boletos y patrocinios. Además, no olvidemos las ganancias que dejan los concesionarios de alimentos, que cobran un ojo de la cara por la comida chatarra y el alcohol.
Según las previsiones del contrato con Basketball Properties Ltd., el brazo operativo del Heat, la empresa debe superar el umbral de $14 millones anuales en el usufructo de la Arena para tener misericordia y darle una tajada al Condado. Dichas ganancias no sólo provienen de la venta de boletos y de los concesionarios, sino también del alquiler que cobra a los conciertos y a American Airlines, la aerolínea, por exhibir su marca. Para colmo, el Condado paga los gastos de mantenimiento.
El problema yace en que el acuerdo también contempla que el equipo descuente todas sus pérdidas antes de sumar las ganancias. El Heat afirma que hasta el 2010 incurrió en pérdidas de $156.6 millones a raíz de gastos legítimos. No obstante, Mazella sostiene que el Condado no puede legitimar esa cifra porque no cumplió la tarea de fiscalización que habría hecho cualquier socio comercial.
La semana pasada el Condado declaró en un comunicado que continúa optimizando la supervisión de la administración de la Arena. A su vez, el alcalde Carlos Giménez aclaró que todo este desbarajuste sucedió en un período previo a su gestión.
Es hora que los líderes del Condado se pongan las pilas en esta alianza con el Heat y aprendan a clavar la bola en el aro para que los contribuyentes algún día anotemos un punto.

























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