Una familia hispano-cubana recibe sorpresivamente en la Nochebuena de 1902 -año en el que Cuba se convirtió en República- al enamorado de Isabel, la hija más joven, y este hecho desata una serie de contradicciones entre los dos bandos opuestos que conforman, de un lado la madre y la tía Augusta, quienes continúan sintiéndose orgullosas súbditas de la corona española, del otro las hijas cubanas ansiosas por escapar al rigor de las matriarcas, y a las que apoya la Prima Concha, una mujer ingeniosa y progresista, tres veces viuda de maridos mambises. Las diferencias políticas, de clase y de religión harán difícil que el pretendiente sea aceptado, prendiendo la chispa de la revuelta en contra de las rígidas normas de la madre, a la que se enfrentará abiertamente Claudia, la hermana mayor, que es la rebelde de la casa.
Se trata de Sucedió en La Habana, de Raúl de Cárdenas, puesta en escena por Juan Roca en el Teatro Havanafama, con la asesoría dramatúrgica de Habey Hechavarría; una comedia ligera que juega con el costumbrismo y lo sazona con alusiones superficiales a personajes y situaciones de la realidad cubana de la época.
Si bien la pieza parte de una anécdota poco original y el trazado de los caracteres no profundiza, las buenas intenciones de divertir se salvan por los diálogos dinámicos, que ponen la comicidad por encima del rigor histórico, y en los que el dramaturgo no temió insertar frases y expresiones que en ocasiones pecan de anacronismo.
Partiendo de un primer acto disfrutable que da paso a un segundo cuya trama acaba decayendo hacia el final, por previsible, Roca ha armado una puesta convencional aunque efectiva, en la que el peso de hacer reír a los espectadores recae en las actuaciones y en algún que otro detalle simpático, como es la súbita irrupción de la cocinera criolla para avisar que la cena ya está lista, o el chocolate que la criada recién llegada de Pontevedra invita a degustar a los espectadores de las primeras filas.
Junto a una Daysi Fontao deliciosa como la Prima Concha, destacan Julie Grandy en el papel de Fernanda, la madre rigurosa, y Jorge Ovies en el de la Tía Augusta. Las tres hijas solteras y deseosas de marido, Belkis Proenza como la contestataria Claudia, Tamara Melián como Isabel y Vivian Morales como Irene, realizan una labor discreta y acertada. En cuanto a Joel Rod, el joven pretendiente, se siente un poco verde en comparación con el resto del elenco.
La escenografía de Alejandro Galindo, convencional como todo en esta obra, consigue recrear con una simplicidad que se agradece el patio interior de una casona cubana de finales del siglo XIX. Un agradable diseño de vestuario, que se debe a Juan Roca, y el maquillaje naturalista de Adela Prado completan la fantasiosa ambientación de época.
Concebida para un público que no espere del teatro experimentos sofisticados o golpes de originalidad, Sucedió en La Habana es una obra divertida y olvidable, sin grandes pretensiones, eficaz para provocar risas y sonrisas y aligerarnos una de esas noches de fin de semana. •




























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