Se equivocaron los que creyeron que la serie contra los Celtics terminaba temprano, al igual que los que pensaron que el equipo de Boston estaba acabado, en especial después del segundo juego en Miami, por el simple hecho de contar en sus filas con tres veteranos.
Olvidaron que esos mismos veteranos les ganaron tres de los cuatro juegos de la temporada regular a Miami, olvidaron lo que tuvo que sufrir el Heat para derrotarlos en los pasados playoffs aun con Rajon Rondo lesionado, y principalmente, olvidaron que hace apenas cuatro años estos mismos Celtics disputaron dos finales de la NBA, ganando su último anillo.
Al Monstruo Verde le salió otra cabeza y ya no sólo cuenta con tres grandes jugadores en Kevin Garnett, Paul Pierce y Ray Allen, ahora presumen de un Rajon Rondo que le da toda la energía necesaria para mantenerse activo.
Rondo ha sido el hombre grande de Boston en estos playoffs, no sólo por su gran cantidad de puntos (17.4), sus asistencias (11.9) y su buena defensa, sino con esa extraordinaria visión de juego que marca la diferencia entre el triunfo y el fracaso.
Garnett sigue jugando con gran intensidad la cual le permite brillar en ambos lados de la cancha ( 19.5 puntos y 10.8 rebotes), convirtiéndose en la otra pieza clave del equipo, que poco a poco ha recuperado las mejores versiones de Ray Allen (10.3) y Paul Pierce (19.4) para la postemporada, después de arrastrar problemas físicos.
Aunque gran parte de su buen juego es opacada por sus declaraciones, sus reclamos y su juego sucio dentro de la cancha.
El banco, a pesar de no ser gran cosa, ha sido muy importante en las victorias, gracias al enorme esfuerzo que realizan sus jugadores durante los minutos que están en la cancha.
Y por supuesto todo esto es obra y gracia de uno de los mejores entrenadores de la NBA: Doc Rivers, un hombre que conoce bien los secretos del básquetbol y que además es capaz de sacarle el máximo a sus jugadores, apretando siempre el botón correcto.
Chris Bosh le daría a ellos otra arma, el jugará y ni me sorprende ni me preocupa,, señaló Rivers. Nosotros no podemas dar más minutos a Kevin, pero estaremos listos para ir contra el Heat esta noche.
Con la lesión de Bosh el Heat perdió a uno de sus Tres Grandes y toda la responsabilidad se repartió entre los hombros de Dwyane Wade (20.8) y LeBron James (32.3 y 9.3), quienes a pesar de ser mejores juegan en desventaja (4 contra 2).
Pero todo indica que esa desventaja disminuirá si por fin esta noche, en el juego cinco, reaparece Bosh, después de ser activado en la lista.
El está haciendo un calentamiento completo ahora mismo, haremos una evaluación y tomaremos la decisión antes del juego, dijo el entrenador de Miami Erik Spoelstra. Si él juega no será titular y si no, no significa un retroceso sino otro día de trabajo y la posibilidad de estar listo para el próximo juego.
Bosh se lesionó cuando se encontraba un gran nivel como centro y el Heat sin un hombre grande no la ha pasado bien.
Nos gustaría más que jugara de cinco, pero estará donde se le necesite, comentó Spoelstra. El ha estado concentrado y listo por si puede salir.
Miami ha podido comprobar lo difícil que son los playoffs y sin dudas lo necesita. Si Bosh regresa a su nivel crecen las opciones del Heat de derrotar a los peligrosos Celtics y llegar a la final.




























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