La gigante cadena de mueblería IKEA dijo el miércoles a los legisladores cubanoamericanos en el Congreso de Estados Unidos que no tiene en estos momentos ningún tipo de relación comercial con Cuba y que todavía investigan los informes de que contrató mano de obra penitenciaria en la isla en 1987.
“Haremos públicos los resultados de la investigación tan pronto como se concluya”, indicó un comunicado de la compañía sueca. “Hemos confirmado también ante los miembros del Congreso que IKEA actualmente no tiene ningún tipo de relación comercial con Cuba”.
Un periódico alemán indicó en mayo que IKEA contrató presos cubanos a través de una compañía comercial en la desaparecida República Democrática Alemana para que fabricaran 45,000 mesas y 4,000 juegos de sofá. No está claro si el contrato fue cumplido.
“Tuvimos una buena conversación con los legisladores”, dijo el presidente de IKEA para Estados Unidos, Mike Ward, citó el comunicado. “Nosotros reiteramos que tomamos muy en serio este asunto y comprendemos y apreciamos cuán importante es esto para los miembros del Congreso y sus electores”.
Ward y otros dos ejecutivos de la compañía se reunieron el miércoles en Washington, D.C., con el senador Marco Rubio y los representantes Ileana Ros-Lehtinen, David Rivera y Mario Diaz-Balart, todos ellos republicanos de la Florida; así como con el senador demócrata por Nueva Jersey, Robert Menéndez.
El comunicado de IKEA señaló que la compañía lleva a cabo más de 1,000 auditorías por año para confirmar que sus abastecedores cumplan con su política “explícita” en contra del empleo de trabajo forzado. Añadió que la investigación sobre Cuba, anunciada desde mayo, se estaba llevando a cabo en conjunción con la firma de contabilidad estadounidense Ernst & Young.
Ros-Lehtinen, en un comunicado dado a conocer después del encuentro, dijo que apreciaba el “compromiso para la transparencia y una comprensiva investigación” de los ejecutivos de IKEA, pero añadió que ella continuaría pidiéndole a IKEA noticias sobre el avance de esta investigación.
Los cubanoamericanos del Congreso continuarán asimismo animando a la Organización Internacional del Trabajo (ILO), una rama de la Organización de Naciones Unidas, para que abra una investigación formal sobre este asunto, agregó Ros-Lehtinen.
“Son extremadamente serias las alegaciones de que IKEA colaboró con el régimen castrista durante la década de los 80 para usar trabajo forzado en Cuba”, añadió Ros-Lehtinen, quien preside la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara.
También indicó que los ejecutivos de IKEA le habían asegurado que actualmente hay “mecanismos” dentro de la empresa para prevenir que “esta atrocidad se repita”.
Díaz-Balart agregó que los representantes de IKEA habían prometido además investigar si presos políticos cubanos habían tenido algún tipo de participación en la fabricación de sus productos. Los funcionarios cubanos han dicho que en las prisiones de la isla el trabajo es voluntario.




























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