Cartas

El trabajo de la Iglesia en Cuba

 

El artículo Mi amigo el Cardenal Jaime Ortega, por Emilio Cueto [Perspectiva, 1 de junio], es un trabajo valiente y justo, con el que estoy totalmente de acuerdo. Es muy fácil criticar a la Iglesia y al Cardenal, como tantos hacen, desde los aires acondicionados y los estómagos llenos, pero otra cosa es estar en el país.

Desde hace muchos años ya, la Iglesia está llevando a cabo una admirable labor social en Cuba. Se ocupan de las personas mayores y de los niños en edad preescolar. Reparten medicinas a quienes las necesiten, independientemente de su filiación religiosa o partidista. En la actualidad, incluso ofrecen cursos para pequeños empresarios. Especialmente durante la preparación para la visita de su Santidad Juan Pablo II hicieron una intensa campaña para enseñarle al pueblo los fundamentos de la fe cristiana.

A través de sus revistas han ido rescatando una historia que había sido ocultada o tergiversada. La peregrinación de la Virgen de la Caridad por toda la Isla, y el respeto y la devoción con que fue recibida es fruto de esos esfuerzos, a veces silenciosos, de devolverles a los cubanos la fe y su propia dignidad. Algún día se reconocerá el papel clave de la Iglesia Católica en Cuba –que incluye por igual al Cardenal Ortega, el Padre José Conrado, los laicos y el más humilde seminarista– en la transformación de los valores del pueblo cubano para que pierdan el miedo, puedan ser protagonistas de su propia historia y construir así esa Cuba mejor que tantos soñamos.

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